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Un encierro rápido y sin heridos
Los toros de la ganadería cacereña de Adolfo Martín protagonizaron, con una veloz y limpia carrera, el quinto encierro de los Sanfermines 2003, en el que al parecer ninguno de los mozos resultó corneado.
Poco más de dos minutos y medio tardaron los astados en completar el recorrido, que en su práctica totalidad fue abierto por dos toros que dieron una gran rapidez a la carrera, que se realizó a una velocidad de 18,56 kilómetros por hora.
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