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Hoy divino, pero con un pasado muy terrenal
Sí, fue un diamante en bruto que se fue puliendo artística y estéticamente hasta llegar a su estadio actual. Y su evolución es digna de mencionar.
Del pequeño Lenny con problemas derivados de su mestizaje racial y cultural (su padre era un productor judío y su madre una actriz bahameña) al adolescente influido por Prince que se hacía llamar Romeo Blue, pasó al joven músico que apuntaba maneras en sus primeros trabajos en estudio y, de ahí, a un Lenny Kravitz que reintrepretaba el mundo en clave de rock, soul, blues, reagge y jazz, y que hoy ocupa un lugar de honor en el olimpo de las deidades musicales.
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