| |  | | | | Foto:AFP | |
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Para quedarse de piedra
San Fermín es un frenesí de pasiones desatadas. La gente acude en masa a pasárselo bien y es tal la pasión popular por la juerga que, en un momento dado, lo de menos es saber quién recibe tus besos. El hombre de la imagen, en plena euforia post-encierro, se ha encaramado a la estatua y le ha regalado un beso de padre y muy señor mío. Amor... por el cachondeo.
EN FOTOS: Los encierros
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