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Paris Hilton, maullidos en el desierto

09:05:00 - 18/02/2008Vocento VMT -Así a priori, ser rico, y además, famoso, no tiene nada de malo. Lo malo, o lo peor, es cuando se hace la temida pregunta. ¿Y cómo es él (o ella)? ¿Y a qué dedica el tiempo libre? Pues a qué va a ser, lo dedica a gastarlo y a mansalva.
Y lo de gastar es literal, bueno, casi sería mejor decir que Paris Hilton se lo pule. Es lo que pasa cuando uno se ve obligado a permanecer unas horas entre rejas, pues que la imaginación no para, y le da por inventarse ensoñaciones (bueno, al conde de Montecristo no le fue tan mal) o para maquinar distracciones y ocurrencias con las que matar (a quemarropa) el tiempo una vez se vuelve a gamberrear bajo los rayos del sol californiano, o de Nevada, como es el caso.
Porque la hotelera heredera (¿a qué espera su abuelo para dejarle las perras al caniche?) decidió celebrar el sábado sus veintisiete años por todo lo alto, que para algo ella no sólo quiere, sino que puede. Y no se conformó con una tartita de la que saliera George Clooney (como cualquier Mari de pro), con sus velas de toda la vida, ni con una divertida e ingenua piñata, ni siquiera con disfrazarse de cenicienta o de chica del saloon de Wichita o Kansas City.
No, Paris se fue hasta la ciudad del pecado (o aunque las triperinas lenguas aseguran que la casa del pecado la lleva puesta, a cuestas, como los caracoles), Las Vegas, en pleno desierto de Nevada, para correrse (y no va con segundas) una juerga de padre y muy señor mío (contento debe estar su santo y paciente padre, sí,) actuando en el Pussycat Doll Lounge (difícil traducción, digamos que el salón de las muñequitas de alterne, que lo pussy es bastante más guarrete, tiene que ver con el marisco) en uno de los locales más conocidos de Las Vegas, el Pure Nightclub, que de pure, de puro, debe tener bien poco. O no.
Total, que la muchacha se montó una picante actuación en toda regla, como cualquier otra gatita del alterne lúdico: ronroneó, se puso panza arriba y sacó las uñas, aunque eso sí, sólo cuando fue absolutamente necesario, después de que algún listillo le preguntase si era verdad que tenía un nuevo novio, un tal James, un muchachote de Brooklyn del que no se sabe ni el apellido, bueno, no lo sabemos nosotros, se supone que Paris sí.
De hecho algún medio cercano al mundo del faranduleo ha comentado que se les ha visto haciéndose arrumacos y dándose camochones como pussycatitos en celo. Qué pena. Con lo mona que estaría por aquí, haciendo el numerito de la ceja de ZP, y con cuatrocientos euros más en el bolso para las propinas...
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