"A calvo ad calvum". De calvo a calvo. Ya lo dijo Calígula. Del primero al último. Todos tienen cabida en estas páginas. Los que están contentos con su calvicie y los que no. Los que apuestan por raparse cuando descubren horrorizados zonas despobladas y los que luchan por mantener hasta el último pelo. Los que están hasta la coronilla y los que afrontan con valentía la caída libre. Todos. En masculino. Porque la alopecia, aunque también afecta a las mujeres, tiene un claro apego por las cabezas que integran nuestro querido, y supuesto, sexo fuerte. Pero que no decaigan los ánimos. La calvicie está de moda.
A todos se nos cae el pelo. Los cabellos se desprenden, de forma natural, al final de su periodo de crecimiento. Cuando la pérdida supera los límites establecidos, en el cuero cabelludo aparecen las calvas. Tan antiguas como el hombre. Basta dar un repaso por la historia para ver que este problema ha afectado a todas las civilizaciones.
Calvos insignes como Hipócrates, Aristóteles o Julio César intentaron los remedios más insospechados para combatir la calvicie. Desde cocciones que contenían opio, rábanos y excremento de paloma hasta otras en las que se mezclaban ratones caseros quemados, dientes de caballo, grasa de oso y médula de ciervo. Pero no sólo ocurrían estas cosas en aquellos tiempos. Incluso John D. Rockfeller, en un intento desesperado, se sometía a una especie de ritual diario en el que se aplicaba fósforo. Los domingos cambiaba al sulfuro. En fin. Mentes brillantes a la búsqueda desesperada de tratamientos milagrosos.
También por elección
Los tiempos cambian y cada día son más los calvos que aceptan, o incluso deciden, que su cabeza brille como una bola de billar. «La calvicie es un fenómeno natural y no necesariamente una catástrofe», explica con una gran sonrisa Pepe Ortega, profesor de tenis que, desde que vio que su frente se despejaba más de la cuenta, decidió raparse la cabeza. «Me cuido muchísimo, con cremas que utilizo antes, durante y después del afeitado para no dañarme la piel. Me suelo rapar un par de veces a la semana y, como estoy todo el día al aire libre, siempre me pongo protección solar. Las mujeres me encuentran mucho más atractivo. ¿Será porque me parezco a Bruce Willis?». Seguro.
Pero antes de Pepe, o de Willis, ya lo habían hecho otros famosos de la talla de Michael Jordan o Andrea Agassi. «Los calvos no sólo están de moda, sino que son imitados», enfatiza Carlos de Hoyos, director técnico de Redken, firma especializada en productos de pelo. De hecho, futbolistas como David Beckam o Ronaldo, la camaleónica actriz Natalie Portman y la mismísima Britney Spears no han dudado en desprenderse de sus cabellera para lucir su cabeza con todo su esplendor.
Está claro. Nada de preocuparse, desanimarse y, mucho menos, esconderse por ser calvo. «Claro que no. Hay que salir a la calle con la cabeza muy alta, sabiendo además que marcas tendencia», explica Carlos. Eso sí. Nada de descuidar el cuero cabelludo, una zona delicada a la que hay que prestar especial atención. «Es fundamental usar protección solar, champús y tratamientos específicos para problemas que puedan surgir, como grasa, caspa, etcétera», matiza el especialista. Algo que saben de sobra las grandes marcas de la industria de los cuidados del cabello.
Un mercado en auge
No en vano, un nuevo mercado en pleno auge en EE. UU. es el de los productos específicos para los que carecen de pelo y ya traspasa fronteras. Geles y cremas para ayudar a rasurar, productos que realzan o atenúan el brillo, combaten la sequedad o la grasa, texturas específicas para protegerse del sol... Como, por ejemplo, los que se agrupan bajo el nombre de Bald Guyz -compañía con sede en Nueva Jersey-, que fueron creados por Howard Brauner. Calvo, claro.
Según confesó Brauner en una entrevista en "The New York Times", harto de peinarse de forma que pudiera cubrir sus prominentes entradas (o sea, modelo Anasagasti), un día decidió hacerle frente a la calva. Para lavársela empezó a «robarle» los champús a su mujer, lo que casi le cuesta el divorcio. Entonces empezó a darle vueltas a la cabeza y decidió crear sus propios tratamientos. De ahí surgió esta original línea de productos dirigida a los calvos convencidos. Nada como tener la mente despejada.
Por imposición o por elección, también en España los calvos se llevan. Más de lo que uno imagina. Sólo hay que visitar el vanguardista salón de peluquería Raúl Zarco Team, donde se puede tomar un café mientras se contempla una exposición al ritmo de la música que pincha un DJ durante todo el día. Raúl Zarco, el dueño, comenta que «aunque a muchos todavía les cuesta dar el paso -no quieren ver el problema aunque les queden tres pelos-, yo les animo a que se rapen la cabeza. Otros lo tienen clarísimo, e incluso dejan que el poco pelo que tienen les crezca un poquito para poder hacerse algo en la calva. A uno le dibujé con una maquinilla pequeña el circuito de Jerez; a otro, el conejito símbolo de Play Boy; también piden estrellas, corazones... Ya que son calvos, son calvos con salero».
Todo vale. Máxime cuando se habla de cabezas rapadas. «Están muy de moda, la verdad. También nos piden que les enseñemos a cuidarse y que les ofrezcamos tratamientos adecuados. Normalmente, hacemos un peeling o aplicamos una mascarilla purificadora para limpiar bien el cuero cabelludo y que quede sano y libre de impurezas. No hay que olvidar que suelen aplicarse en esta zona lociones hidratantes y refrescantes y, como es natural, necesita de alguna limpieza cada cierto tiempo. Para lavarse la calva, nunca se debe utilizar un gel de baño».
También preocupados
Pero no todos los hombres piensan que el pelo de la cabeza no cumple ninguna función especial para su supervivencia. Para muchos es de vital importancia. Aunque sólo sea por tener más confianza a la hora de ligar. Así se desprende, al menos, de los datos ofrecidos por el Programa para la Evaluación Continuada del Impacto de la Alopecia que fue realizado hace unos meses entre más de 1.500 hombres españoles y europeos.
Uno de cada tres encuestados admite que la calvicie no resulta sexy para sus parejas y casi el 50 por ciento considera que las mujeres les prestan menos atención por ser calvos. Pero si ellos no se encuentran atractivos, nada como someterse al tratamiento más efectivo hoy en día para recuperar la cabellera, el microtrasplante de pelo.
Con pelo siempre
Esta técnica, que básicamente consiste en trasplantar el propio cabello de una zona dadora a otra receptora de la persona, ha avanzado de forma espectacular en los últimos años gracias a distintos avances médicos. «Con los medios actuales es una solución muy eficaz e indetectable. En una sola sesión, de unas dos horas de duración y bajo anestesia local, se logra transplantar una gran cantidad de cabellos que consiguen repoblar la zona calva», asegura el doctor López Bran, dermatólogo y director de la Clínica Dermatológica Juan Hurtado de Mendoza. «Además, se garantiza que el pelo trasplantado vivirá con el paciente para siempre, ya que no está predispuesto genéticamente para perderse», puntualiza el especialista.
En fin, que hay soluciones para unos y para otros. Se gusten o no. Que no quiere decir que haya soluciones para todos los gustos. Sólo son apuntes para clarear ideas. Todo, menos tomar el pelo a un calvo. Dios nos libre.
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Comentarios
04/01/2008 - 23:48:20
Gracias por tocar el tema con tanta seriedad y humor a la vez.
Das una esperanza a un futuro calvo calvo, calvo. mañana mismo me rapo la cabeza.
09/03/2008 - 01:53:46
excelente articulo!
26/05/2008 - 03:39:51
Quisiera saber si el Dr. Lopez dermatologo de esa prestigiosa clinica nacio en esta querida Colombia, ya que estoy luchando hace mucho tiempo poder comunicarme con él, ojala Dios me lleve a él.
05/06/2008 - 23:45:57
doctor don eduardo, e perdido algunos pelos del que uste me trasplanto ace 15 años omas queria save q me costaria el ponerme 1 o 2 interbencionesmi tlf636611517miguel