Un crematario de esa ciudad inglesa ha decidido utilizar el calor generado en la incineración de cadáveres para calentar las salas y la capilla que visitan los dolidos familiares y amigos, así como para producir la energía eléctrica que ilumine esas instalaciones.
El Ayuntamiento realizará una consulta sobre la aceptación de este modo de aprovechar el «calor corporal» en el crematorio de Dukinfield. La idea podría extenderse a otros crematorios. Para el reverendo Vernon Marshall, un sacerdote implicado en el proyecto, se trata de un «amoroso modo en el que los muertos pueden proveer de confort a los vivos en tiempo de dificultad». Todo empezó por las quejas del público sobre el frío de las salas.
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Comentarios
10/01/2008 - 12:17:51
Pues a mi me parece muy bien, ya que las cenizas siguen siendo los restos del cuerpo y así se aprovecha el calor residual. Así mismo, también se podría cocer pan y pasteles para obsequiar a los familiares de los finados.