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150 años de "trabajo sexual"

09:55:30 - 27/11/2005VMT -Hamburgo, la ciudad del famoso "barrio rojo", alberga una exposición sobre el mundo de la prostitución.

EL hermoso y mundano puerto de Hamburgo tiene la incómoda fama de ser la capital de la prostitución en Alemania. Las calles Herbertstrasse, Reeperbahn y Grossa Freiheit son tres direcciones obligadas en los folletos de la ciudad. ¿Qué turista extranjero o marinero que llega al puerto deja de visitar el famoso barrio Sant Pauli y mirar las vitrinas de la Herbertstr, la única calle del país que está cerrada en sus extremos por sólidas murallas de metal y cuya entrada está prohibida a los menores de 18 años?

Es cierto. Hamburgo huele a prostitución. La calle Grosse Freiheit es conocida hasta por los adolescentes por sus clubes donde la cópula se vende como los circos venden a sus payasos y la Reeperbahn, por sus "centros eróticos", un eufemismo moderno donde la mercancía es de sexo femenino, en su mayoría extranjera.

Las estadísticas no mienten. Según la Policía criminal, al menos 3.500 mujeres y unos 1.000 hombres se ganan la vida en el mundo de la prostitución en esta ciudad alemana.

A pesar de la fama internacional que tiene la oferta sexual de Hamburgo, el negocio de la prostitución sigue estando rodeado por la polémica. Y la miseria humana que rodea a sus protagonistas sigue estando cubierta por un interesado velo de silencio. ¿Acaso este oficio no estaba calificado hasta hace tres años como "amoral" por las leyes germanas?

La discreta cortina de silencio se vino abajo el 4 de noviembre pasado, gracias a una valiente iniciativa del Museo del Trabajo, que tuvo el coraje de inaugurar una exposición bajo un titulo provocador: "Trabajo sexual. Prostitución, vida y mitos". Era el primer intento serio de mostrar la otra cara del oficio en un museo que tiene su sede en la capital de la prostitución de Alemania.

Después de una labor de investigación de casi dos años, Elisabeth von Dücker, la organizadora de la muestra, se enfrentó a una pregunta inédita: ¿Cómo se puede mostrar en un área de 700 metros cuadrados la vida privada y el trabajo de las prostitutas? Después de visitar burdeles y realizar decenas de entrevistas con las protagonistas, Elisabeth von Dücker y sus colaboradores se inclinaron por lo esencial. El paseo comienza en una sala pintada de rojo, donde el visitante puede observar diversas herramientas de trabajo, como látigos, cadenas, ropa interior brillante, zapatos y un enorme vibrador, de tamaño casi animal, que se exhibe junto a un letrero que dice: "Se puede tocar".

Pero también hay pequeños ejemplos de que las trabajadores del sexo son seres humanos con sentimientos. Un pequeño osito de peluche, que alguna vez sirvió de compañía y consuelo a su dueña, cuelga de la pared. Más allá, varios calcetines usados, zapatos con tacones infinitos y el facsímil de una carta escrita por una mujer que se enamoró de su proxeneta.

El salón rojo es solo el comienzo de un viaje que lleva al visitante a través de un pasillo con puertas a ambos costados y adornado con pequeñas vitrinas, que muestran la ropa de trabajo de los protagonistas de la muestra y pequeñas biografías. Las diferentes puertas invitan a conocer el trasfondo, el mundo sórdido y solitario de las "trabajadoras del sexo" y los riesgos a los que están enfrentados, como la droga, el comercio humano, las enfermedades y la historia del oficio contada a partir de 1860, cuando Hamburgo permitió la creación del primer "barrio rojo" de Alemania.

«Todos los objetos que se exhiben son verdaderos», dice Elisabeth von Dücken, «y detrás de cada objeto se esconde una historia personal». Como los zapatos con tacones enormes que usó una mujer que trabajó en la Herbertstr. Con los tacones, la mujer golpeaba el vidrio de su vitrina para atraer clientes.

Doce pequeñas habitaciones resumen la vida íntima, las miserias personales y las condiciones de trabajo de las prostitutas, pero los organizadores de la muestra no cayeron en la tentación de intentar despertar sentimientos eróticos entre los visitantes. La muestra también recuerda al público que el ejercicio de la prostitución fue legalizado en Alemania en 2002 y que todos los días, más de un millón de personas recurren a los servicios de hombres y mujeres a lo largo y ancho del país. «El trabajo sexual representa un considerable factor económico en Alemania», dice Von Dücken, al recordar que unas 200.000 personas, la mayoría mujeres, ejercen el oficio.

El volumen estimado anual de negocio tampoco es despreciable: 14.000 millones de euros. «Es una exposición que pretende aportar explicaciones», resume la directora. «El conocimiento puede eliminar los prejuicios y esto ayuda a desarrollar más respeto».

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Comentarios

27/11/2005 - 21:51:31

creo que todo esto esta muy bien porque crea una dimension paralela en la gente, por la que uno puede disfrutar de las variantes de una vida promiscua. un beso a todos los que me conocen! gracias totales!

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