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La acusada de matar a su esposo dice que él la vejaba
14:21:20 - 04/03/2008VMT -La defensa sostiene que «la brutal agresión sexual activó su mecanismo de autodefensa. Ella actuó en defensa propia»
La mujer acusada de asfixiar a su marido aseguró que fue sometida a «vejaciones sexuales e insultos» y que «en ningún momento tuvo intención de matarlo». La pareja se había separado y mantuvo un encuentro el 3 de julio de 2006 que se saldó con la muerte de Víctor Aguirre, peruano de 32 años. La defensa de la acusada, que lleva 20 meses en prisión, alegó un «fuerte transtorno mental». Hoy declararán el padre de la víctima y varios testigos.
El fiscal ha pedido 15 años de cárcel al considerar el delito como homicidio. La acusación particular, ejercida por el padre de la víctima, lo ha elevado a 20 años por los presuntos agravantes de premeditación y alevosía que convierten el delito en asesinato. El abogado alega que Fatmire R. M, de 40 años y natural de Montenegro, envió a sus dos hijos con su ex esposo en el turno de visitas que no le correspondía, justificando un viaje a su país que finalmente no se produjo. Añade que la presunta culpable sedó a su esposo antes de asfixiarlo.
Uno de los argumentos más sólidos de la acusación se basa en la desaparición de la ropa y la documentación que Víctor portaba en el momento del suceso. Fatmire aseguró no recordar que sucedió con estos efectos personales, ni con la ropa interior que su marido la «obligó» a ponerse, así como con las sábanas con las que presuntamente la ató a la cama. La defensa sostiene que «la brutal agresión sexual activó su mecanismo de autodefensa. Ella actuó en defensa propia».
Ante un jurado popular compuesto por cinco hombres y cuatro mujeres, Fatmire narró entre sollozos cómo Víctor la llamó para que acudiera a recogerlo a un bar de la calle Torneo donde trabajaba como camarero, pese a que otros testigos dicen que se presentó por sorpresa. Según la acusada, el fallecido «se mostró nervioso por el camino y yo sentí miedo». Una vez en su domicilio de la calle San Luis, «comenzó a entrar en las habitaciones como si estuviera buscando algo y yo entré en la habitación, donde él me obligó a ponerme una determinada ropa interior y me ató a la cabecera de la cama para mantener relaciones sexuales mientras no paraba de repetirme que yo era suya y que tenía que obedecerle y hacer todo lo que él quisiera. Yo intenté por todos los medios que no me atara, pero no era la primera vez que lo hacía».
Fatmire explicó que nunca acudió a la Policía para explicarle esto «porque le quería, y porque después de tantos sufrimientos y humillaciones siempre me pedía perdón».
La acusada narró cómo, «él estaba encima mía durante el forcejeo y le pedía que me dejara. Logré desatarme las manos y le golpeé, mientras él intentaba que no me soltara. Entonces le puse la almohada encima, pero en ningún momento quise matarlo». Esta versión se contradice con la de la acusación, que sostiene que la víctima estaba sedada y que la Policía «no encontró la mínima señal de pelea o agresión sexual».
La mujer, dijo que «no me di cuenta de que estaba muerto», añadió que «me sentí como una mierda, como él solía llamarme. Me tomé todas las pastillas y me corté». Fatmire dijo no recordar los gritos de auxilio de Víctor que oyeron varios testigos, quienes llamaron a la Policía por los ruidos de una fuerte discusión.
La llamada de Fatmire a la Policía se produjo en la madrugada del 5 de julio, dos días después de la muerte. En ese lapso de tiempo, la acusada también negó que saliera al balcón a fumar un cigarro, como fue vista por varios testigos. Fatmire explicó que cuando despertó llamó a Víctor «pero no me contestó y salí de la casa en busca de ayuda. Me costó mucho llegar a la cabina y cuando me desperté estaba en el hospital». La Policía encontró varios cortes en las muñecas y el cuello de la acusada en lo que podría haber sido un intento de suicidio.
La defensa sostiene que Víctor «cambió su actitud respecto a la acusada tras casarse con ella, gracias a lo cual regularizó su situación en España. Entonces se hicieron frecuentes los insultos y las vejaciones. Era un hombre posesivo, que le impedía el contacto con otras personas». El padre de la víctima, que ha pedido 110.000 euros de indemnización, atribuye la muerte a que Víctor decidió iniciar los trámites del divorcio. El fiscal refirió el «carácter violento e irascible de la acusada, hasta el punto de causar la muerte a su marido», así como sus actitudes «manipuladoras y teatrales».
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