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- NOTICIA FINAL
El éxodo de trabajadores de Jaén a la costa para "hacer los hoteles" se multiplicará por la crisis del ladrillo
14:35:02 - 06/05/2008VMT -Tras la finalización de las campañas agrícolas, los temporeros tendrán que marcharse ante la imposibilidad de "engancharse" a la construcción
Una de las conclusiones más relevantes de la última "oleada" de la Encuesta de Población Activa (EPA) es que la crisis inmobiliaria ya está pasando factura al empleo. A finales de 2007 había 34.200 albañiles; a finales de marzo esta cifra se había rebajado un 8,2 por ciento, hasta 31.600. Y las previsiones indican que dentro de tres meses, cuando se vuelvan a hacer públicos los resultados de la EPA, esos 31.600 serán bastantes menos. Los especialistas dicen que por cada casa que se deje de hacer irán a la calle 2,3 peones. Hagan cuentas. Se calcula que la provincia puede pasar de las 8.400 viviendas que se iniciaban anualmente en la época del "boom" de la edificación a 4.700, la mitad, lo que aumentaría el paro en este gremio en unas 10.800 personas. Esta coyuntura es la que va a provocar que la huida de trabajadores hacia la costa en verano, donde la hostelería demanda mucho personal, sea mucho mayor que en otras ocasiones. Sí, el itinerario laboral de muchos jienenses empieza con la vendimia en Francia, sigue con la aceituna en Jaén, continúa con el espárrago de Navarra y debería proseguir con la construcción. Pero ahora la cadena se ha roto. Falla el último eslabón. ¿Qué posibilidades hay? Pues a muchos no les quedará otra que "hacer los hoteles", una opción que implica coger el petate y marcharse del pueblo durante varios meses, hasta que las playas se queden vacías y los establecimientos echen el cierre hasta la siguiente temporada.
Normalmente se van cada año unos 4.200 "currelas". No hablamos de una cifra aproximada ni de una estimación arbitraria. Según el informe sobre movilidad geográfica que publica el Servicio Público Estatal de Empleo, en 2005 -último dato disponible- salieron de Jaén en busca de mejor fortuna un total de 52.139 almas, de las que el 8,1 por ciento -los citados 4.200- fueron a complejos hoteleros, bares, restaurantes y cafeterías situados en destinos de litoral como la propia Andalucía, Murcia, Baleares, Comunidad Valencia o Cataluña. Esta "fuga" tiene mayor repercusión sobre los pueblos más pequeños y con menos alternativas, y se hace especialmente patente en comarcas como la de Segura, Sierra Mágina o El Condado. Los jóvenes se van y los viejos se quedan. Así de duro.
Los que se vayan saben que en el plazo de seis meses podrán ganar lo mismo que en Jaén en doce, lo que compensa el sacrificio que supone dejar atrás a familias y amigos. Y es que no se trata sólo de los réditos que les reporta la nómina, que habitualmente contempla gratificaciones voluntarias que disparan las retribuciones por encima de lo que marca el convenio, sino que hay que tener en cuenta que muchas veces los patronos soportan importantes gastos de intendencia, como pueden ser el alojamiento y la manutención. Esto significa que todo el sueldo que reciben lo pueden destinar íntegramente al ahorro.
Las administraciones no saben cómo acabar con este peregrinaje. Una de las apuestas más importantes se llama AEPSA, el nuevo nombre con el que la tecnocracia ha bautizado el PER. Se trata de dinero contante y sonante -13,9 millones de euros en este 2008- con el que el Estado financia diferentes obras promovidas por los ayuntamientos (limpieza, asfaltado de calles, adecentamiento de espacios públicos...). El objetivo, que los desempleados del Régimen Especial Agrario puedan llegar al cupo de 30 peonadas que se les exige para acceder al subsidio. A juicio del secretario de Acción Sindical de Comisiones Obreras en Jaén, Francisco Poza, el AEPSA cumple el fin de garantizar el mantenimiento de la renta, pero no soluciona el problema de fondo, que no es otro que la falta de alternativas en las zonas rurales, excesivamente dependientes del monocultivo del olivar. "El AEPSA forma parte de lo que se denominan "políticas activas de empleo", y cuenta además con una importante consignación presupuestaria, pero que no deja de ser un parche que permite que la gente mantenga sus ingresos, pero que no genera valor añadido ni diversifica la economía de los municipios en los que se realizan estas inversiones", comenta Francisco Poza, quien agrega que el futuro pasa por un cambio del modelo productivo en el que se prime la industria.
Respecto a los damnificados del "ladrillo", Francisco Poza manifiesta que ya se observan bolsas de paro derivadas de la paralización de la actividad y advierte de que esta situación se notará en el tradicional éxodo de mano de obra hacia puntos turísticos. "En cualquier caso -señala- los planteamientos deben hacerse con carácter general y el Gobierno debe abordar, en el marco del diálogo social, cómo recolocar todos los desocupados que se produzcan tanto en la construcción como en los servicios, que también experimentarán un importante retroceso como consecuencia de la caída en los niveles de consumo". Y agrega que se deben solventar dos déficits fundamentales: por una parte, la falta de formación, y por otra, la potenciación del sector secundario, el único capaz de asumir todos estos excedentes.
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