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- NOTICIA FINAL
La Guardia Civil concluye que el conductor que originó el accidente de Benalmádena iba a 155 por hora

15:19:12 - 14/05/2008VMT -El joven que llevaba el todoterreno causante de la mortal colisión tiene tres antecedentes por infracciones de tráfico Los agentes especializados de la unidad de accidentes han empleado métodos científicos para el informe pericial
El equipo de Reconstrucción de Accidentes de la Guardia Civil, dependiente de la Dirección General Operativa, ha elevado sus conclusiones sobre el siniestro ocurrido en la tarde del pasado 19 de abril en la autovía A-7, en el término municipal de Benalmádena, en el que murieron nueve personas de nacionalidad finlandesa y otras 42 resultaron heridas de diversa consideración. La Guardia Civil desplazó a Málaga a dos de sus mejores expertos en materia de tráfico -un alférez y un número-, que sobre el terreno analizaron de forma exhaustiva las causas de la mortal colisión, además de efectuar un trabajo de campo para recopilar toda la información relativa al suceso. Después de barajar diversas variables, los agentes determinan que el todoterreno Kia Sportage colisionó a 155,3 kilómetros a la hora -35 kms. más de lo permitido-, mientras que el autocar que transportaba al aeropuerto a los turistas finlandeses iba a 99,9 kilómetros por hora.
En el informe se aclara que el programa aplicado para determinar esta conclusión verifica la combinación de datos y devuelve valores para la velocidad de impacto en los dos dos vehículos implicados. "En ningún caso aporta datos relativos a velocidad de circulación", señala el documento oficial de la Benemérita al que ha tenido acceso SUR. Estos especialistas, que pertenecen a la Agrupación de Tráfico, con base en Madrid, se desplazaron a Málaga y el día 21 realizaron una inspección ocular técnico policial sobre la vía donde aconteció el incidente. Porteriormente se trasladaron a los almacenes donde se encontraban el todoterreno y el autocar.
Estos expertos han tenido en cuenta el coeficiente de rozamiento del neumático sobre la calzada, utilizando unas tablas que son aplicadas por investigadores del Instituto del Tráfico de la Universidad de Northwestern (Estados Unidos) para asfalto mojado y usado, y para velocidades por encima de 50 kilómetros por hora. Este valor se ha empleado en los programas informáticos de reconstrucción y simulación para hacer los cálculos de velocidad. Además, el escenario del accidente fue recreado en 3D contemplando las características y dimensiones reales del terreno. A ello se sumaron las características de los dos vehículos implicados: tara, masa total, longitud, anchura, altura, batella y voladizo posterior. Los guardias civiles admiten que "la complejidad del accidente que nos ocupa requiere un método de trabajo que, como toda reconstrucción, tiene un orden inverso a la secuencia real del accidente".
También valoraron las aportaciones que hicieron dos testigos directos del accidente. Dos conductores que circulaban en ese momento por el lugar de la colisión coincidieron en que el todoterreno iba a bastante velocidad. Uno relató a la Guardia Civil que circulaba a unos 180 km/h aproximadamente y el otro no pudo precisar la velocidad, aunque manifestó que iba "muy lanzado". Por su parte, el conductor del todoterreno, J. G. R., de 27 años, declaró a los guardias civiles en la ambulancia que le trasladaba al hospital Clínico tras el accidente que circulaba a una velocidad comprendida entre 130 y 140 kilómetros a la hora, y que al accionar el sistema de frenado perdió el control del vehículo que conducía. Asimismo, reconoció que llovía en esos momentos.
Sin embargo, un día después rectificó su declaración inicial y afirmó en una habitación del citado centro hospitalario que circulaba en torno a los 120 o 130 kilómetros por hora. Indicó que tocó el freno y que el vehículo se le fue al carril central, perdiendo en esos momentos la noción del tiempo, según el atestado que instruyó la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Málaga. Por otro lado, este periódico ha podido saber de fuentes consultadas bien informadas que al conductor del vehículo que causó el mortal accidente de Benalmádena, J. G. R., le constan tres sanciones administrativas anteriores por motivos de tráfico.
La primera se la impusieron en la noche del 8 de diciembre de 2000, cuando fue sorprendido conduciendo una motocicleta sin el casco protector. La segunda multa se la pusieron el 20 de abril de 2004 cuando fue interceptado por la Policía y no llevaba el justificante del seguro obligatorio. Por último, el 7 de septiembre de 2005 fue multado por no detenerse en una señal de stop. Estos antecedentes se incorporan a la causa que se sigue contra J. G. R. en un juzgado de Torremolinos. Momentos después del accidente de Benalmádena, la Guardia Civil le hizo dos pruebas de alcoholemia y ambas arrojaron arrojó 0,50 mg. de etanol por litro de aire espirado (aplicándole el índice de error la tasa daría 0,49 mg.). Es decir, el doble de lo permitido (0,25 mg.), si bien la reciente reforma del Código Penal considera delictiva esta conducta a partir de los 0,66 milígramos por litro, por lo que quedaría como una nueva sanción administrativa.
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