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Un nuevo reglamento obligará a los pueblos a controlar el exceso de luz en sus calles

22:01:27 - 21/10/2007Vocento VMT -Medio Ambiente trabaja en el borrador de una normativa por la que controlar la contaminación lumínica no será ya un acto de buena fe sino una obligación
Hasta ahora sabíamos que los coches contaminaban, que lo hacían también, y mucho, las fábricas e incluso que contaminaba el tabaco o los desodorantes, pero pocos se imaginaban que la luz era también una agresión para el medio ambiente. Más bien todo lo contrario, un exceso de iluminación en un determinado espacio o ciudad es considerado un signo de desarrollo, no gusta atravesar una calle, una plaza, un parque o un pueblo y que la luz sea escasa. Da sensación de inseguridad y de estética.
Pues bien, la contaminación lumínica existe, es un hecho y se está produciendo en muchos pueblos de Jaén y de toda Andalucía. ¿Y cuáles son los efectos de una contaminación lumínica?, se preguntarán. Su efecto principal es el aumento del brillo del cielo nocturno. Un brillo que dificulta seriamente las investigaciones astronómicas y puede causar impactos negativos a ecosistemas, provocando alteraciones en los ciclos vitales y comportamientos de especies animales y vegetales de hábitos de vida nocturnos.
A lo que hay que añadir el consumo energético excesivo, que produce un incremento de la producción de contaminantes atmosféricos. En el alumbrado público es donde se genera la mayor parte de esa contaminación y la solución que se le puede dar a esta circunstancia es simplemente ir a la raíz del problema, instalar elementos que controlen un exceso de iluminación en zonas donde no sea necesario.
Para ello se pueden usar sistemas de apagado y encendido automático, reguladores de intensidad o una selección de lámparas de elevada eficiencia luminosa, así como la integración de las mismas, al final de su vida útil, en un sistema de gestión de residuos.
El caso es que hasta el momento ha habido ayuntamientos de la provincia que por buena voluntad, por estar concienciados con el medio ambiente o porque simplemente luchar contra la contaminación puede ser rentable también económicamente, se han puesto ya manos a la obra y han instalado nuevos sistemas que controlan la luz que se emite desde todo el alumbrado público. Pero en breve la situación va a cambiar y todos los ayuntamientos estarán obligados a bajar considerablemente sus niveles de contaminación lumínica.
Y es que la Consejería de Medio Ambiente se ha dedicado a tomar imágenes nocturnas de satélite para ver los niveles de contaminación de toda la región y ha decidido crear un nuevo reglamento que proteja la calidad del cielo. Este reglamento, que está en fase de redacción, prevé que establezcan zonas de suelo según cuatro tipos de áreas lumínicas.
Además, de forma complementaria a la elaboración del borrador del reglamento, se están llevando a cabo trabajos para facilitar a todos los agentes implicados en esta cuestión, la implantación de la nueva norma. Es decir, que se les facilitará una guía técnica de aplicación del mismo, que apoye su interpretación. Y junto a esto y todavía más importante, también se está haciendo una memoria económica que evalúe la repercusión que tendrá para los ayuntamientos las actuaciones recogidas en el texto, sobre todo en lo que se refiere a modificaciones de las instalaciones de alumbrado público.
Andalucía no será la primera comunidad de España que ponga en marcha una normativa como esta, pero sí será de las pioneras. Sus antecesoras han sido Canarias, Cataluña, Baleares, Navarra y Cantabria. Y antes que el reglamento, los andaluces han intentado frenar la contaminación lumínica con otras acciones como proposiciones no de Ley, actuaciones de oficio del Defensor del Pueblo Andaluz o la recién aprobada Ley de Gestión Integrada de la Calidad Ambiental, que hace unas primeras referencias al respecto.
Así, las zonas en las que habrá de dividirse el territorio son las siguientes: áreas oscuras, donde se incluye a los espacios naturales con especies vegetales y animales especialmente sensibles a la modificación de ciclos vitales y comportamientos como consecuencia de un exceso de luz artificial. También se incluirá en esta área a las zonas de especial interés para investigaciones científicas a través de la observación astronómica dentro del espectro visible.
En una segunda categoría están las áreas que admiten flujo luminoso reducido, seguidas de las de flujo luminoso moderado, que será las zonas residenciales de edificación media y baja, las industriales, las destinadas a uso turístico y comercial o los espacios libres en general. Y en una cuarta y última categoría, las áreas de flujo luminoso elevado, que serán las del casco urbano con alta densidad de edificación y las zonas que tengan un gran ajetreo por la noche, en lo que a turismo, comercio u ocio se refiere.
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