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La remodelación del párking de Pombo disminuirá el espacio público de la plaza

10:48:47 - 08/06/2008VMT -Una nueva rampa de entrada de coches, dos grandes casetas acristaladas para los accesos y varias casetas de aireación se reparten por la superficie
Las obras que se ejecutan en la plaza de Pombo no gustan ni a vecinos ni a comerciantes, especialmente a estos últimos que han visto como frente a algunos de sus establecimientos se han construido las nuevas casetas de aireación, de más de dos metros de altura. La plaza pierde, definitivamente su aspecto recoleto y se convierte en algo diferente, con una nueva entrada al aparcamiento subterráneo, con nuevos accesos y ascensores en grandes casetas acristaladas y una gran rampa de entrada de coches a la altura de la farmacia Breñosa. Junto a esta nueva gran rampa están los siete magnolios que después de ser podados por los obreros que realizan las obras (afirman los vecinos) han quedado convertidos en esqueletos.
Sus raíces están prácticamente al aire y los árboles serán trasladados a las grandes campas cercanas al Parque Tecnológico y Científico, al pie de la autovía, en el extrarradio de Santander.
Así que la plazuela de Pombo pierde definitivamente su simetría de diseño arbóreo. Ya no será la plaza de los magnolios, pues en uno de sus lados se plantarán los denominados "árboles de Júpiter", de hoja caduca, con floración de agosto a octubre y de lento crecimiento. En ningún momento se ha pensado en trasladar el resto o parte de los grandes magnolios, cuyas raíces "están prácticamente a la vista en la acera norte, junto a los arcos y son de evidente peligro para los transeúntes", según explicaron algunos vecinos que vigilan diariamente.
Mejoras en el párking
El subsuelo de la Plaza de Pombo es, desde hace veinte años, un párking, que está siendo reformado en parte para dar cabida a una zona dedicada a residentes. De las 348 plazas del subterráneo, 140 serán para vecinos residentes de la zona, que serán sorteadas una vez que se acaben las obras.
En la reforma, como ha sucedido en la plaza de Alfonso XIII, prima "la pizarra en su color negro lo que oscurece notablemente la zona", han dicho varios comerciantes.
Cualquier cambio que se ha emprendido en esta céntrica plaza ha estado desde hace un cuarto de siglo sujeta a polémica, quizá porque es el único espacio verde entre edificios en el centro. Fue diseñado como zona de esparcimiento en el Ensanche de Santander del siglo XIX y en él han jugado generaciones de niños, se han ofrecido conciertos de música, se jugó durante años al balonmano y después se aprovechó para realizar un aparcamiento subterráneo. La plantación de varias docenas de magnolios hace veinte años, hoy árboles de gran porte, molestan a los vecinos: les quitan sol y vistas.
La Plaza de Pombo se planteó, en 1821 como un cuadrado rodeado de arcos de sillería, una parte de los cuales están abiertos como puede verse y otros (en la acera de enfrente, a la altura de los números 15-17 del Paseo de Pereda, están cegados. Aún así pueden apreciarse).
Cuando se ideó la plaza, como zona de esparcimiento vecinal, se anunciaba que se llamaría de la Constitución. Más tarde fue de Isabel II, de la Libertad (tras la caída de la Monarquía en 1868), posteriormente de Pombo, después de José Antonio y, de nuevo, de Pombo, en honor al marqués de Casa Pombo (Juan Pombo Conejo) que tanto influyó en el desarrollo de Santander y que en la céntrica plaza levantó en 1881 su gran casa palaciega familiar, hoy sede del Club de Regatas.
Incluso toros
En 1842 se celebraron incluso festejos taurinos en la plaza de Pombo. Pereda los recordaría así: "las corridas en que mataba el Charibi, picaba Zapaterillo, banderilleaba Rechina y capoteaba el Pitorro en la plaza de Botín". Otra denominación para la misma plaza, pues el primer edificio levantado, de robustos arcos de piedra, siempre fue conocido como "casa de Botín" o " arcos de Botín".
En julio de 1867, en plena bonanza económica para Santander, se modifica la idea primitiva de una plaza porticada y se apuesta por otra más amplia.
El Ayuntamiento propició una suscripción entre los propietarios de los edificios de la zona (Seguros La Peninsular), Manuel Mantegui, Santos Gandarillas...), para aliviar el coste de la construcción de la nueva plaza. El entonces alcalde, Bernardo Lozano, aceptó ciertas condiciones, como que "el arbolado que se plante en la plaza nunca exceda en su altura el primer piso de las casas". A este acuerdo se remiten hoy los vecinos cuando piden que los árboles se trasladen a otro emplazamiento más apropiado para ejemplares de semejante porte.
En agosto de 1886 se instaló en el centro de la plaza de Pombo el templete para la música, bajo la iluminación de faroles de gas. Por la calle Hernán Cortés, lateral de la plaza de Pombo, circulaba el tranvía de Santos Gandarillas, precedido por "el cagueta" que avisada de que venía el convoy. Y entre 1919 y 1947 en la plaza de Pombo estuvo instalada la estatua de Velarde, héroe del 2 de mayo de 1808, después de que fuera retirada de su ubicación primitiva al iniciarse la construcción del edificio de Correos.
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