El maltrecho negocio del acero toledano, azotado por la desleal competencia asiática y la crisis global, tiene ahora otro motivo de preocupación. Desde el pasado viernes, el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) aplica en la Estación del AVE en Toledo y en toda su extensión la prohibición de introducir armas blancas en el interior de los trenes.
Según explicó un portavoz de ADIF, la normativa, "avalada por el Ministerio del Interior", se viene aplicando desde hace tiempo en todas las estaciones ferroviarias, pero Toledo contaba con una "excepcionalidad cultural" al ser la Ciudad Imperial referente mundial e histórico en la producción de espadas. Así pues, dado ese carácter patrimonial y por el bien del sector turístico, los controles de acceso en la estación de Santa Bárbara permitían introducir armas blancas en los trenes que se dirigían a Madrid.
No obstante, desde hace unos días -el pasado viernes según fuentes del sector- la prohibición se aplica de forma rotunda, lo que ha provocado quejas y malestar entre los usuarios, a los que se les ofrece la devolución de su billete y se les informa de otras medios de transporte, aunque muchos optan por abandonar el souvenir en la propia estación. Este cambio en la actitud del servicio de seguridad se debe, según las fuentes de ADIF, a que se han producido protestas de viajeros por la presencia de espadas en los vagones. "Se han evaluado las quejas y se ha decidido aplicar una normativa que está vigente en el resto de España", informaron desde el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias.
Esa normativa impide que se introduzcan armas en los trenes, con estas tres excepciones: Armas de fuego sin munición cuyo propietario tenga la correspondiente licencia y la Guía del Arma, viajeros con licencia de armas B (como escoltas) y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que así lo acrediten.
Preguntado por esta cuestión, el presidente de la Asociación Provincial de Espadería y Armas Blancas, Enrique Fernández, afirmó que la organización no ha recibido quejas sobre este particular. "A mí no me consta", manifestó a ABC, aunque adelantó que se pondrá en contacto con los responsables de Renfe para informarse sobre el asunto. En caso de que los problemas continúen, Enrique Fernández dijo que habría que exigir a Renfe la puesta en marcha de otras alternativas. Fuentes del sector ya han apuntado soluciones, como habilitar el coche-cafetería, que no ofrece servicio en el trayecto Madrid-Toledo, como guardaequipajes en el que facturar este tipo de artículos.
Los profesionales de la espadería han sufrido importantes reveses en la última década. El 11-S provocó un cambio en la reglamentación de seguridad de los aeropuertos, con restricciones muy estrictas para las armas blancas que, desde entonces, deben ser facturadas con el equipaje pesado (una opción que ni siquiera se contempla en los trenes). A eso hay que sumar la competencia feroz y agresiva del mercado asiático, que se aprovecha de la marca, el prestigio y los diseños de la espadería tradicional toledana para elaborar una producción de bajo coste y de escasa calidad que está dañando el prestigio y la competitividad del sector.
Finalmente, a crisis, que afecta a las mismas estructuras de las factorías toledanas -ahí está el caso sangrante de Espadas Bermejo-y también a su clientela, compuesta principalmente por turistas que restringen considerablemente sus gastos.
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Comentarios
25/09/2008 - 22:26:42
De todas las medidas idiotas que se han tomado en esta España...
Cualquier día atracan un tren con una reproducción de la Tizona.
Idiotas. Qué pena