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Las alergias amenazan la calidad de vida del 20 por ciento de los albaceteños

13:17:29 - 10/07/2008VMT -Setenta pacientes de la provincia están en proceso de vacunación contra la picadura de avispas y abejas
Cuando llega la primavera, el término alérgico se pone de moda por los pólenes, pero este problema de salud no es sólo estacional. En las consultas de la Sección de Alergología del Complejo Hospitalario universitario de Albacete se ven a diario alérgicos a todo tipo de alimentos, al polvo, al pelo de los animales domésticos, a materiales como el látex, a medicamentos o a la picadura de insectos tan propios del verano como son las avispas y las abejas. Cada vez hay más alérgicos a todo y eso que uno no nace así sino que se hace con el paso de los años.
El punto de mira está en un pequeño porcentaje de estos enfermos que con un solo picotazo o con ingerir una pequeña cantidad de ese alimento que tienen prohibido pueden sufrir un choque anafiláctico, poniendo en peligro su vida.
Estos pacientes expuestos a sufrir un cuadro de anafilaxia deben llevar siempre consigo una inyección de adrenalina y tanto antihistamínicos como corticoides. No obstante, en el caso de los alérgicos a las picaduras de abejas y avispas, el Complejo Hospitalario les facilita una vacuna para mitigar las consecuencias del ataque. Y es que aunque las reacciones alérgicas graves son las menos, el jefe de Sección, el doctor Diego Luis Martínez Bohigas, explica que, sólo en el Complejo Hospitalario, se suministra la vacuna contra las picaduras de himenóptero -abejas y avispas- a setenta personas.
Un antibiótico, la leche, los huevos y los frutos secos, entre un sinfín de alimentos y agentes externos, pueden provocar una alergia y ésta derivar en una anafilaxia, pero cómo reconocer que se sufre un cuadro de estas características. El doctor Martínez Bohigas recuerda a sus pacientes que deben saber cómo prevenirlo y qué hacer en caso de que no puedan evitarlo.
La anafilaxia siempre afecta a la piel, produciendo un enrojecimiento generalizado, habones o hinchazón en alguna parte del cuerpo. Sin embargo, lo normal es que a la reacción cutánea se le sumen otros síntomas. Y es que si se sufre la picadura de una avispa y hay una inflamación generalizada de la zona no se está ni ante una anafilaxia ni tan siquiera una alergia. El problema surge cuando la reacción llega a uno o más órganos, es decir, cuando se presenta acompañada de mareos, pitos en el pecho o sensación de cuerpo extraño en la garganta. Lo primero que hay que hacer cuando la reacción va más allá de un pequeño problema cutáneo es acudir a Urgencias.
Será el especialista quien decida el tratamiento más adecuado y también quien sopese si el afectado es candidato para una vacuna o debe ir siempre acompañado de su inyección de adrenalina. En cualquiera de los casos, el paso imprescindible será evitar aquello que ha provocado la reacción alérgica.
Si la alergia la ha producido un medicamento habrá que evitarlo junto con todos los que guarden relación con él. Si se tiene sospecha de reacción a un fármaco, es aconsejable que éste no se inyecte. También se puede presentar la anafilaxia después de hacer ejercicio o que simplemente sea de origen desconocido.
No obstante, el alergólogo explica que en su especialidad es básica la entrevista con el enfermo. "Hay que preguntar mucho al paciente e investigar", insistió el doctor Martínez Bohigas. Así, en Alergología circulan todo tipo de historias. Una chica de Canadá, alérgica a los cacahuetes, falleció porque su novio le había dado un beso después de comer mantequilla de este fruto seco. También se habla del caso de un chico que sufría la reacción durante las fiestas de su pueblo y finalmente se averiguó que era alérgico al látex y el problema lo desencadenaba el simple hecho de hinchar los globos.
"No naces alérgico sino con una predisposición". Así, lo normal es que las reacciones sean cada vez mayores, por lo que se recomienda hacer un estudio cuando empiezan los primeros síntomas para sopesar los caminos a seguir. Por ejemplo, en el caso de las abejas y avispas, si un picotazo provoca una reacción que va más allá del hinchazón o enrojecimiento de la zona, se hace una prueba en la piel y se encarga una analítica. El especialista decidirá entonces si el paciente es un candidato adecuado para la vacuna. El fármaco se suministrará de forma progresiva durante una media de cinco años.
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