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El Vaticano beatifica a dos segovianos ante cerca de treinta mil personas
20:37:29 - 29/10/2007VMT -La Iglesia Católica rinde homenaje a 498 religiosos y seglares, 210 de ellos de Castilla y León, asesinados la mayoría durante la Guerra Civil
Cerca de treinta mil personas arroparon ayer la beatificación de 498 religiosos y seglares asesinados en la década de 1930 del siglo pasado y considerados por la Iglesia Católica como mártires, ahora ya beatos. De ellos, 210 nacieron en Castilla y León y dos eran naturales de la provincia segoviana, Clemente López Yagüe y Domingo Alonso de Frutos, de las localidades de Campo de San Pedro y Navares de Ayuso, respectivamente. Sus descendientes ocuparon ayer las primeras filas de una plaza de San Pedro del Vaticano a reventar.
La de ayer fue la beatificación más numerosa de cuantas ha celebrado la Iglesia. Y la jerarquía eclesiástica española acudió en masa: estaba casi todo el episcopado, 71 obispo, así como mil sacerdotes. La ceremonia -durante cerca de dos horas y con buen tiempo- fue en castellano, con pasajes en gallego, catalán y euskera. Asistieron unas 30.000 personas, más o menos las que se esperaban. Y ya se anuncia que no será la única ceremonia de este tipo, pues la Iglesia habla de una cifra de 10.000 víctimas en el siglo XX, que no solo en la Guerra Civil.
Nadie pronunció ayer en toda la mañana estas palabras en el Vaticano, aunque flotaban en el aire. En su deseo por descargar de ideología la ceremonia y resaltar exclusivamente el aspecto religioso que marca el asesinato de los 498 nuevos beatos, la Iglesia ha utilizado la fórmula "mártires del siglo XX". Ha bastado incluir en el grupo dos casos de 1934 para justificarlo. Por otro lado, se trata de una expresión acuñada por Juan Pablo II, que en el año 2000 lanzó la idea de que el siglo anterior había sido una nueva era de martirio, como en los primeros tiempos del cristianismo. De hecho, creó una comisión de "nuevos mártires" que comenzó a recopilar miles de casos de las tragedias del siglo XX, del genocidio armenio de 1915 a las matanzas en Timor Este en 1999, pasando por el comunismo y el nazismo.
Menos atención
Las matanzas del bando republicano en la Guerra Civil española, de 1936 a 1939, ocupan un capítulo importante en este macabro registro, aunque los casos de ejecuciones del bando franquista, si bien son menos, no han merecido la misma atención. Sin embargo, desde la Iglesia recuerdan que el mártir muere por su fe, no por sus ideas, y lo hace perdonando a sus verdugos. Por eso, los recuerda como ejemplo de amor y reconciliación. La jerarquía cree que estos modelos son útiles para despertar vocaciones y confortar a los creyentes. Ésa es la esencia de los mensajes del cardenal Saraiva, que ofició la ceremonia como prefecto de la congregación que se encarga de los procesos de santidad, y después del Papa, Benedicto XVI, que se asomó a la ventana de su estudio al final del acto. "Vivimos una época en que la verdadera identidad de los cristianos está constantemente amenazada, y esto significa que o son mártires, adhieren a su fe de modo coherente, o tienen que adaptarse", dijo Saraiva.
"Eventualidad realista"
Luego fue Benedicto XVI, hablando en castellano, quien amplió el análisis a una lectura más general: "Con sus palabras y gestos de perdón hacia sus perseguidores, los mártires nos impulsan a trabajar incansablemente por la misericordia, la reconciliación y la convivencia pacífica".
Pero no dejó de insistir, en la línea de Juan Pablo II, en que "un número tan alto de mártires demuestra que el supremo testimonio de la sangre no es una excepción reservada sólamente a algunos, sino una eventualidad realista para todo el pueblo cristiano", según dijo. El presidente de la Conferencia Episcopal, Ricardo Blázquez, dijo que la Iglesia tiene derecho a cultivar la memoria de su historia, pero no lo hace "contra nadie". Fue exactamente la misma expresión que usó horas más tarde el representante del Gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos.
La ceremonia estaba calculada para acabar a mediodía y encadenar con el Ángelus del Papa. Él no estaba presente en el acto, pero no hay nada raro en ello. Ratzinger dijo que sólamente celebraría en Roma las canonizaciones, y que a las beatificaciones mandaría al cardenal Saraiva al país correspondiente. En el caso de ayer se ha hecho una excepción porque, al ser un grupo tan numeroso, en el año 2002 se decidió unirlas en una sola y celebrar el acto en Roma.
Seis detenidos
Durante la ceremonia, seis jóvenes anarquistas fueron detenidos por la protesta llevada a cabo a la puerta de la basílica de San Antonio, en el norte de Roma, confiada al Opus Dei, en la que varias personas colocaron una pancarta contra la beatificación ("Quién ha asesinado, torturado y explotado no puede ser beato", decía), lo que originó una pelea con los fieles.
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