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El Río Hortega detecta sobrepeso en seis de cada diez vallisoletanos

12:13:18 - 30/03/2008VMT -El estudio, sobre 1.512 personas, revela que los gordos se sienten menos felices que los delgados
La obesidad se ha convertido en una auténtica epidemia en los países desarrollados y constituye un grave problema de salud con una incidencia que crece y ante la que la sociedad sólo parece querer responder con falsas dietas milagro y gimnasia pasiva. Multitud de estudios europeos y varios españoles ponen número a esas tasas pero no había ninguno que cuantificara este problema entre la población vallisoletana.
Una investigación desarrollada por el hospital Río Hortega con 1.512 personas, tanto de la capital como de la provincia, ha permitido establecer que seis de cada diez vallisoletanos es gordo. De ellos, cuatro tienen sobrepeso y, a los otros dos, se les puede calificar ya como obesos en diferentes grados.
La investigación realizada por el Servicio de Medicina Interna de dicho hospital ha sido realizada por el doctor Fernando Pérez Fernández como tesis de la Facultad de Medicina leída a finales del pasado año y dirigida por Juan Carlos Martín Escudero y Javier Mena Martín.
El trabajo, para el que se recogieron los datos entre el 2002 y el 2003, es un estudio epidemiológico transversal y descriptivo con población de 16 a 85 años del área Oeste de salud, la correspondiente a este hospital.
Esta tesis no solamente valora el peso y la talla sino que los correlaciona con aspectos sociodemográficos y de calidad de vida.
Para valorar la clasificación de pesos, Fernando Pérez ha utilizado los índices de masa corporal (peso/talla al cuadrado) de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) que incluye como nuevo criterio la definición de peso insuficiente y que divide tanto la obesidad como el sobrepeso en grados diferentes por su importancia en la estrategia terapéutica.
Así, este trabajo puede establecer que el 42,48 por ciento de los vallisoletanos tiene sobrepeso, con el 3 por ciento más de los mismos cercano a la obesidad, es decir, de grado II y en los casos de sobrepeso es más bajo en la mujer que en el hombre. Sin embargo, en los excesos de grasa corporal que llevan a hablar de obesidad, son los varones los que tienen menores porcentajes. Mórbidos, es decir, que padecen serios problemas de salud asociados como la hipertensión o la diabetes que comprometen su salud, lo es el 0,60 por ciento de los vallisoletanos.
"Las cifras son preocupantes", explica el doctor Martín Escudero, "aunque se mueven en similares tasas al resto de España". Los datos de la citada sociedad científica establecen el 14,5 por ciento de personas con obesidad y el 39 por ciento con sobrepeso, algo más bajo que los del estudio vallisoletano, pero sólo abarca a la población de entre 20 y 60 años. Estos datos, no obstante, sitúan al país en un lugar intermedio entre los del Norte de Europa, Francia y Japón con prevalencias de obesidad bajas, y Estados Unidos y los países de Europa del Este con las proporciones de obesos más altas del mundo.
El trabajo del "Estudio Hortega" ha recogido un peso en su muestra que oscilaba entre los 34 y los 144 kilos. La media más repetida es la de los 70,81 (y hasta 84 kilos) en los varones y 64,28 (y hasta 10,84 más) en las mujeres. Los adolescentes y jóvenes "aguantan" con pesos normales hasta llegar a los 36 años.
A partir de esta edad, y hasta los 54, el aumento se dispara y coincide claramente con los hábitos de vida más sedentarios, una época de vida activa laboral y menor ejercicio, y una alimentación más abusiva y reposada.
La talla media de los vallisoletanos es de 163,73 centímetros; algo más baja en las mujeres (157,36) que en los hombres (170) y, en el primer caso, algo inferior a la media nacional femenina que está en los 160.
El estudio también revela que el 0,86 por ciento de la población tiene anorexia, "un peso por debajo del considerado normal", explica Martín Escudero. Un porcentaje que se sitúa en el 1,33 por ciento en el caso de las mujeres y que casi alcanza el 2 por ciento en los menores de 36 años; aunque hay un 0,53 por ciento con más de 64 años que sufre un bajo peso.
La evolución del aumento de peso en correlación con la edad varía según el sexo. Las mujeres tardan más años en descuidar su figura y su salud. El peso en su caso se dispara hacia los 45 años pero, en cambio, la curva ascendente no parece tener freno y los problemas van en aumento hasta los 75 y más años. Los hombres comienzan a ganar de forma evidente peso entre los 25 y 34 años pero hacia los 55 se estancan y mantienen.
La investigación del Río Hortega también analiza el perímetro de la cintura y su evolución dado que el índice del contorno, es decir, la grasa que se acumula en cintura y cadera está relacionada con un mayor riesgo cardiovascular. Esta obesidad "central", que la sufre uno de cada cinco vallisoletanos, es más alta entre la población femenina, la padece el 29,21 por ciento frente a sólo el 13,25 por ciento de los varones y se dispara en ambos casos a partir de los 64 años.
La investigación del Río Hortega permite además correlacionar los datos de obesidad o delgadez con la calidad de vida y rompe algunos mitos como el de que las "personas gorditas son más felices", están más satisfechas.
La evaluación del impacto de la obesidad sobre la calidad de vida relacionada con la salud en población, realizada por primera vez en España por el Río Hortega, muestra que los individuos con sobrepeso refieren peor calidad de vida que las personas que disfrutan de un peso normal. Sin embargo, las personas muy delgadas no presentan diferencias al respecto.
Además, la gordura se asocia a peores percepciones de calidad de vida, especialmente en las dimensiones físicas. Las personas con obesidad en la cintura se sienten mal de salud, más infelices y les afecta, sobre todo, de una forma emocional.
El trabajo analiza además la relación entre las variables sociodemográficas y el peso. Las diferencias en función del sexo son poco significativas pero resulta curioso que los casados padezcan más sobrepeso que los solteros y, sobre todo, que el problema de obesidad afecte esencialmente a los viudos y, a continuación, a los separados. Además, cuanto mayor es el nivel de estudios menor es la gordura y la prevalencia de la obesidad es más alta entre los sujetos que viven en zonas rurales.
El estudio revela que el hecho de comer o no en compañía no marca diferencias en este aspecto y analiza también las clases sociales. Así, las mayores tasas están en la valorada como grupo VI, es decir, jubilados, amas de casa y otros grupos no clasificables como el clero y las fuerzas armadas. Cuanta menos cualificación profesional mayor es el problema de obesidad. La investigación también analiza la influencia positiva del ejercicio físico habitual y cómo el consumo de alcohol produce obesidad de cintura.
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