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El alcalde de Barcelona alaba el civismo de los más pequeños ante los Reyes Magos

20:30:00 - 05/01/2007VMT -Recordó a los protagonistas de esta noche mágica que "los niños de Barcelona se han portado muy bien este año"
El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, alabó hoy el civismo de los más pequeños y el "cuidado" que tienen de su ciudad en el discurso que pronunció desde el balcón de la Autoridad Portuaria para recibir a los tres Reyes Magos de Oriente, que llegaron a la capital catalana al borde del Pailebote Santa Eullia.
Flanqueado por los Reyes Gaspar, con un ligero parecido al coreógrafo Cesc Gelabert, y Melchor, Hereu dio la bienvenida a los tres Magos al grito de "los Reyes ya están aquí" y recordó a los protagonistas de esta noche mágica que "los niños de Barcelona se han portado muy bien este año: aman a sus padres, hermanos y abuelos y cuidan su ciudad".
Ante la mirada atenta del Rey Baltasar, el concejal de Cultura, Carles Martí, y el director de la Autoridad Portuaria de Barcelona, Josep Oriol, Hereu aseguró que los más pequeños "han trabajado, estudiado y colaborado en casa". "Tenemos a unos niños y una juventud con mucho empuje e iniciativa. Un buen futuro para la ciudad", apuntó.
En su discurso, Hereu hizo este guiño al civismo de los más jóvenes con la ciudad, después de que el año pasado, el entonces alcalde, Joan Clos, hiciera un llamamiento a la convivencia ciudadana durante la noche de Reyes, y días antes de que la ordenanza cívica entrara en vigor.
Antes de entregar la llave de Barcelona y el pan y la sala, como símbolos de acogida, Hereu recordó a los Reyes la celebración del Año de la Ciencia en la ciudad de Barcelona. "Vuestra sabiduría y los valores que representáis son un modelo para nosotros y nos animan a aproximarnos a la ciencia, un campo fascinante que encontramos en todas partes", señaló.
Tras proclamar con una voz más fuerte que nunca un "Viva los Reyes", lo que fue coreado por los niños que miraban con cara encandilada el rostro de los Magos, fue el momento del discurso del Rey Melchor, que recordaba al rostro del concejal de Participación, Cooperación y Solidaridad del Ayuntamiento, el socialista Ramon Nicolau.
El Rey Melchor recordó el origen de los tres Magos y expresó su deseo de que "las personas recién llegadas de cualquier parte del mundo sean recibidas como nosotros", en una defensa a la integración de la inmigración que llega a la capital catalana.
"Vuestras cartas nos hablan de la preocupación activa por la vida y el crecimiento de los que os rodean y esto, alcalde, es el principal patrimonio que tiene vuestra ciudad, el amor de sus ciudadanos y su capacidad de hacerlo en solidaridad con los otros", apuntó.
Minutos antes de coger los coches de época que los llevaron hasta la Ciutadella para empezar la cabalgata, los Reyes dieron la mano y recogieron algunas cartas de los niños que desde primera hora de la tarde y mucho rato antes de la llegada de los Magos, a las 17.35 horas, aguardaban en el Puerto y detrás de las vallas instaladas.
Este era el caso de Roger, de 7 años, que acudió al Portal de la Pau acompañado por su padre y que pudo saludar a uno de los Reyes. "He pedido el juego de ‘Allá tú’—concurso televisivo—", pero "me he portado ‘pachín pachán’", señaló el pequeño, que explicaba que al llegar a casa dejaría comida para los Reyes y especialmente agua para los camellos.
Yolanda, de sólo 3 años, era otra de las niñas que aguardaba a los Reyes desde las 16. 14 horas. Ante la mirada de su madre, que le aguantaba para que pudiera dar la mano al Rey Melchor, aseguró que había pedido una bicicleta "muy grande" para Reyes, y también "un tren".
Una vez recorrido el trayecto hasta la Ciutadella, los Reyes empezaron a desfilar a partir de las 18.30 horas por la avenida Marqus d’Argentera y por las calles de la ciudad para finalizar en la Font Mgica de Montjuc, ya muy entrada la noche.
Una gran estrella de luces, ya utilizada el año pasado y que abría la cabalgata, y un enorme globo de fuego, en alusión al sol, fueron los dos únicos elementos que hacían recordar el homenaje de la cabalgata al Año de la Ciencia, uno de los iconos de este año.
Mientras, sobre todo niños, que ondeaban las banderitas de bienvenida especiales para la ocasión, y algún que otro padre y abuelo, algunos llegados a la calle con escalera en mano, miraban extasiados el desfile e intentaban hacerse con alguno de los 15.000 kilos de caramelos que estaba previsto lanzar.
Tras el paso de las carrozas Reales, cuyos protagonistas llevaban un renovado vestuario e iban acompañados de grupos y títeres que recordaban los lugares de procedencia de los tres Magos, cerraba el desfile el Paje Gregori, que recordaba a los niños que se fueran a dormir pronto y que este noche, especialmente, hicieran caso a sus padres.
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