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El Segre, la grieta que abrió los trasvases

11:13:50 - 13/04/2008VMT -El agua sobrante del ministrasvase del Ebro gana fuerza como alternativa al trasvase del Segre para "saciar la sed" del área de Barcelona
El último parte meteorológico, que como todos es susceptible de quedar en papel mojado, anuncia una inmimente oficialización de la apuesta que finalmente han consensuado el nuevo Gobierno de Zapatero y la Generalitat para hacer frente a la sequía. A saber: saciar el área de Barcelona con el agua sobrante del minitrasvase del Ebro hacia el Camp de Tarragona mediante una nueva tubería que llevaría el preciado líquido desde las tierras tarraconenses a un depósito en Olérdola (Barcelona), en donde se conectará con la red Ter-Llobregat.
Confirmado este entente, previsiblemente se descartará el trasvase del Segre, la que hasta ahora era la opción más defendida por el tripartito para paliar la escasez de agua, pese al rechazo que despierta.
El trasvase del Segre al Llobregat, en un principio concretado en una captación de agua en Isòvol (Girona), aunque se barajan otras opciones río abajo, ha concitado un alud de críticas y ha sido negado por tres veces por el propio gobierno de Zapatero, de quien depende el visto bueno a la medida, ya que el Segre es afluente del Ebro y es de gestión estatal.
Desde que el conseller de Medio Ambiente de la Generalitat, Francesc Baltasar, anunció el proyecto, han llovido críticas desde el propio seno del tripartito -ERC y algunos representantes territoriales de Lleida del PSC e ICV se oponen a él-, desde CiU, desde varias instituciones leridanas, desde algunas de las comunidades de regantes afectadas, desde entidades como Unió de Pagesos y desde colectivos ecologistas. Y al rechazo a esta medida también se han sumado otras comunidades, como la de Aragón.
Si al final la apuesta es la de conectar el ministrasvase del Ebro en Tarragona al Ter-Llobregat, el chaparrón tampoco amainará, porque también suscita mucho rechazo social y territorial por parte de aquellos que se oponen a cualquier trasvase y que recriminan al tripartito que ahora acepte llevar a cabo conexiones de cuencas que en su día se incluían en el Plan Hidrológico Nacional que ideó el PP y contra el que tanto lucharon, hasta verlo derogado por el gobierno del PSOE.
Con todo, en su propósito de llevar a cabo un trasvase del Ebro en Tarragona a la Generalitat se le abren algunas rendijas de esperanza. En este caso, al preceptivo aval del Gobierno se une la predisposición de CiU y la de algunos regantes del Ebro, que no ven con malas ojos que se les pague por el agua excedente del minitrasvase que no aprovecha Tarragona, cuarenta hectómetros cúbicos anuales; el total de los 121 hectómetros cúbicos anuales de agua que aporta el minitrasvase del Ebro al Camp de Tarragona.
El Ebro en Tarragona, pues, parece ser el candidato más óptimo a dar de beber al área de Barcelona, lo que quizás serviría para mandar al olvido la opción de captar agua en la cabecera del Segre. De ello se alegrarían muchos afectados de las comarcas por donde transcurre este afluente del Ebro, que se ha convertido en la vía de entrada del tripartito para resucitar sin tapujos los antes anatemizados trasvases.
Uno de los que recibirá con una sonrisa de alivio un eventual no al trasvase del Segre será Joan Soldevila, ganadero y agricultor de Alàs, un pequeño pueblo de la comarca del Alt Urgell (Lleida) ubicado a unos cuarenta kilómetros río abajo de los municipios de Isòvol y Prats y Sansor (Girona), donde Baltasar quiere (o quería) poner el grifo para desviar agua hacia el Llobregat. Donde aparecieron las estacas topográficas que alertaron a todos.
Soldevila, que vive de sus casa lecheras y sus ovejas, y que destina sus campos al cultivo de forraje y de maíz, una ardua empresa que comenzó su padre y en la que también trabajan sus hijos, se opone rotundamente al trasvase del Segre. Porque menguará un río que ya acusa falta de agua de hace años. Y no se cree al conseller Baltasar cuando se lo vende como una captación temporal, con una duración limitada de ocho meses. "Una vez hayan instalado las tuberías, siempre pueden volver a utilizarlas...", dice.
Millones de litros, y votos Soldevila, delegado de Unió de Pagesos en el Alt Urgell, no entiende cómo el Govern se plantea sangrar al Segre en su cabecera si desde hace años el río llega con muy poca agua a sus tierras. que beben de unos canales de riego que a menudo tienen aspecto isquémico. "Hace años que venimos sufriendo restricciones de agua para nuestros canales de riego. En los últimos cuatro cinco años ha habido una sequía importante y nuestra comarca fue, el año pasado, la que menos lluvia registró de toda Cataluña", argumenta.
"No creemos oportuno destrozar una comarca para abastecer otras", exclama Soldevila, quien recela de que el agua que les quieren quitar sea sólo para uso doméstico de los ciudadanos del área de Barcelona. "La mayoría servirá para abastecer alas industrias de la zona de Barcelona", denuncia.
Este ganadero tiene muy claro porque el tripartito les ha elegido como cabeza de turco -"En Barcelona tiene cinco millones de votos y aquí sólo unos miles", espeta-, y se indigna cuando le vienen con peticiones de solidaridad. "Todos somo solidarios, pero debe haber solidaridad para todos. Está muy bien que hablen de equilibrio territorial, pero para todo. Porque cuando yo tengo que hacerme un TAC o una resonancia me tengo que ir al hospital de Lleida, y cuando quiero coger un tren me tengo que desplazar a Puigcerdà", exclama. Más claro, el agua.
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