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- NOTICIA FINAL
La Entesa se blinda al frente de la Generalitat de cara a las generales
09:22:07 - 20/01/2008VMT -Las encuestas muestran una victoria por parte del actual presidente del Gobierno
El presidente de la Generalitat y líder del PSC, José Montilla, ha abierto la veda oficialmente para que los tres partidos que dan apoyo a su gobierno abran fuego cruzado durante la campaña de las elecciones generales -esta semana ha anunciado "turbulencias" para el tripartito-. Un fuego previamente pactado y limitado al ámbito de las generales, para mantener a salvo al segundo tripartito catalán.
De hecho, tanto en la dirección del PSC como en las de ERC e ICV tienen claro que, en las próximas semanas, Joan Ridao (ERC) y Joan Herrera (ICV) "necesitarán dar un titular cada día" y eso pasa por atacar al Gobierno del PSOE, del que el PSC forma parte. Pero también cuentan con que unos y otros desean por encima de todo mantenerse en el Gobierno de la Generalitat.
En este contexto, el fracaso de la última Comisión Bilateral Estado Generalitat ha tenido, paradójicamente, un efecto balsámico en el seno del tripartito catalán. Las tensiones provocadas por los devaneos del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, con CiU, habían provocado un serio malestar tanto en ICV como, sobre todo, en ERC.
Sin embargo, el sonoro plante del Govern en la Comisión Bilateral Estado-Generalitat para rechazar un "traspaso virtual" de Cercanías de Renfe sirvió para unir las filas del tripartito ante el "enemigo exterior" en el que se ha convertido el Gobierno de Zapatero, por lo menos para ERC e ICV.
La aseveración de José Montilla tras el fracaso de la reunión: "más vale un desacuerdo que un mal acuerdo", dio garantías a sus socios de las prioridades del presidente catalán, pese a la inminente cita electoral.
Hasta ese momento, Esquerra e Iniciativa habían expresado ante el presidente de la Generalitat su incomodidad por los desplantes de Zapatero y sus guiños a CiU. Aunque los dirigentes de ambos partidos afirmaban en público su confianza en que un eventual pacto PSOE-CiU no hará peligrar la Entesa, porque significaría para Montilla una renuncia a todo, buscaban una confirmación del dirigente socialista catalán. El modo en que el PSC se ha plantado ante el PSOE en las últimas semanas, pese a la inminencia de una cita electoral en la que el cabeza de cartel es el propio Zapatero, ha dado esa garantía.
Hace más de semanas, PSC, ERC e ICV quisieron dejar clara esa sintonía y evitar dar alas a los Convergentes -principales beneficiarios de una crisis del tripartito- con una reunión en el Parlament que sirvió, básicamente, para escenificar la solidez del acuerdo de gobierno suscrito hace un año, aunque se mantienen prácticamente los mismos puntos de desacuerdo que entonces.
La reunión en la que Esquerra había anunciado que reclamaría una revisión del pacto no cambió nada, pero contó con los pesos pesados de las tres formaciones para dar respuesta a la petición republicana. No en vano, los independentistas se han convertido en el talón de Aquiles del tripartito, especialmente desde que el sector crítico de ERC demostró su fuerza en la última Convención Nacional cosechando el 43 por ciento de los apoyos a favor de revisar la Entesa. Sus socios temen que un mal resultado en las generales dé alas a ese sector de cara al congreso de ERC de verano, lo que podría acabar con la estabilidad del Govern.
Junto a estas consideraciones, dos elementos han pesado en el endurecimiento del PSC ante el PSOE. En primer lugar, la plena consciencia de que un intento de trasladar a Cataluña un eventual pacto CiU-PSOE lleva implícita la renuncia de José Montilla a la presidencia de la Generalitat, algo a lo que el primer secretario del PSC no está en absoluto dispuesto, ahora que ha afianzado el segundo tripartito tras su primer año de mandato.
Optimismo injustificado
Junto a esta obviedad, los socialistas catalanes empiezan a mostrar su preocupación por el resultado de las próximas elecciones generales, en las que el PSC debe revalidar su ventaja sobre el PP en Cataluña para garantizar una victoria a Zapatero, que cuenta con perder terreno en su otro bastión electoral, Andalucía. En este contexto, las encuestas publicadas, que muestran un nulo desgaste del PSOE en Cataluña, llevan al optimismo del presidente del Gobierno.
Sin embargo, desde la sede socialista de la calle Nicaragua nadie confía en esos sondeos. De hecho considerarían un buen resultado 19 diputados para el PSC, tres menos que los obtenidos en 2004. Los socialistas cuentan con perder un diputado en Lleida y uno o dos en la demarcación de Barcelona, mientras el PP, con un electorado muy movilizado según los sondeos, podría ganar también uno o dos diputados.
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