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Los últimos rastros de la dictadura

20:41:04 - 11/02/2008VMT -El pleno del Ayuntamiento pacense debate hoy las mociones de IU y PSOE para retirar los símbolos franquistas que quedan en la ciudad

Se trata de una curiosidad histórica. La Plaza de España está ilustrada con el escudo de la Segunda República pero la inscripción que la rodea habla de 1939 como un año triunfal, es decir, conmemora la victoria nacional. Se trata de los banderines o estandartes que el ejército nacional dejó en la ciudad tras ocuparla. Se exhiben en una vitrina en la primera planta del Ayuntamiento de Badajoz e IU pide que se trasladen al Museo del Ejercito. Esta calle del Casco Antiguo pacense, frente a la fachada de la Escuela de Idiomas, recuerda a las tropas de ocupación que acompañaron a Francisco Franco en el bando nacional. Antiguamente se llamaba calle Chapín.

La calle Santa Lucía del Casco Antiguo se llamaba Teniente Coronel Yagüe en honor al militar nacional que ocupó Badajoz. El nombre se cambió pero no se ha retirado la placa que recuerda la antigua denominación de esta vía. El General Mola es uno de los militares franquistas más recordados en calles por todo el país. Murió al final de la guerra y en Badajoz continúa esta calle de la que los vecinos no recuerdan su nombre original. Se trata de placas del Ministerio de Vivienda franquista que se colocaban en las viviendas de protección oficial. Hay muchas de ellas en edificios del Polígono de la Paz. En este caso la ley no obliga a los propietarios a retirarlas al ser un espacio privado. Badajoz tiene una calle que se llama Regulares Marroquíes y otra cuyo nombre es Emilio Mola Vidal. El Ayuntamiento también cuenta con una placa en su fachada que recuerda el año triunfal de 1939. Dentro del consistorio se exponen dos estandartes del bando nacional y en la calle Santa Lucía aún se conserva una inscripción con su antigua denominación, Coronel Yagüe.

Lo más visible, sin embargo, es la cruz blanca en honor a los caídos que preside Puerta Trinidad. Son los últimos rastros de la dictadura que quedan en la ciudad y todo indica que sus días están contados. Con la puesta en marcha de la Ley de Memória Histórica, los ayuntamientos del país están obligados a retirar todos los símbolos de la sublevación militar, la Guerra Civil o la dictadura. Precisamente hoy se debatirá este asunto en el pleno municipal de Badajoz, ya que Izquierda Unida y el grupo socialista presentan sendas mociones al respecto. El edil de IU, Manuel Sosa Aparicio, ha solicitado que este proceso se lleve a cabo en el plazo de un mes pero no es optimista con respecto a la respuesta del grupo de Gobierno. "Creo que votarán en contra pero al final tendrán que hacer su propia propuesta porque la ley les obliga", matiza Sosa.

El problema, según este concejal, es que la reforma llevada a cabo por el Gobierno central no establece plazos para que se eliminen estos símbolos, aunque Sosa tiene claro que elevará su petición a quien sea necesario para lograr que se termine con esta situación. El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Extremadura, José Manuel Corbacho, cree que el consistorio acatará la ley pronto. "El artículo 15 es claro al respecto. Deben tomar medidas, aunque para mí sería una sorpresa que aprobasen la moción de los otros grupos", afirma.

Por otra parte, la Ley de Memoria Histórica no sólo insta a eliminar las conmemoraciones franquistas, sino que es ambigua en cuanto a los símbolos de ambos bandos. Apoyado en este punto, Manuel Sosa cree que el grupo municipal de Gobierno elaborará una propuesta que no sólo incluya los elementos citados anteriormente sino también otros. "Me temo que intentarán quitar nombres de calles como el de la diputada comunista Margarita Nelken o la avenida Sinforiano Madroñero, aunque fue un alcalde legítimo", concluye el edil izquierdista.

En comparación con otros pueblos y ciudades del país, Badajoz no cuenta con grandes vestigios de la dictadura. A lo largo de su historia democrática se han ido borrando ciertos recuerdos como la avenida José Antonio, actual Ronda del Pilar, o la retirada del escudo de piedra con "aguilucho" que daba la bienvenida a los portugueses en la frontera de Caya. Lo más significativo, actualmente, es la cruz de los caídos en Puerta Trinidad. Si finalmente se retira este símbolo franquista no sería la primera vez que desaparece de la vista de los pacenses. La ubicación tradicional de esta cruz era en los jardines de la Alcazaba. Durante la alcaldía de Manuel Rojas, éste decidió retirarla.

Sin embargo, varios ciudadanos interpusieron un recurso ante esta decisión y el consistorio se vio obligado a reponer la cruz, ya que se trata de un patrimonio local. Decidieron trasladarla junto a la muralla y llamarla monumento al héroe caído. Sin embargo, José Manuel Corbacho cree que esta estatua "sólo está disfrazada aunque sus connotaciones son evidentes, no es un monumento inocente ni representa a las víctimas". Esta cruz, además, está acompañada de cuatro estatuas que representan a los evangelistas. Aunque su temática es meramente religiosa, su historia si está unida al franquismo, ya que son bocetos en bronce de las estatuas en piedra que adornan el Valle de los Caídos en Madrid. Fueron cedidas a Badajoz porque su autor, Juan de Ávalos, era extremeño.

Otra de las modificaciones que exige la nueva ley es la eliminación de las calles con referencias al régimen. La primera que se verá afectada en Badajoz será Regulares Marroquíes, ya que hace referencia a las tropas de infantería que acompañaron a Francisco Franco durante la guerra. Manuel Sosa propone que vuelva a llamarse como antes de la guerra, es decir, calle Chapín, ya que muchos vecinos siguen denominando este lugar así. También cambiará de nombre la calle Emilio Mola Vidal, general franquista, aunque esta decisión no afecta demasiado a los vecinos de la zona, que no utilizan mucho esta denominación. El responsable del bar La Sevillana, Mario Muñoz Lara, cuyo local está en esta vía, está de acuerdo con que se modifique el callejero y prefiere un nombre más actual para su calle.

Por último, en las casas de Santa Marina conocidas como José Antonio aún se conserva una placa que indica este nombre y lo califica como político. Este sería otro punto a modificar una vez se apruebe la normativa. A este respecto, Corbacho deja claro que su asociación quiere que los próximos nombres de estas calles sean consensuados entre todos. "Los símbolos públicos deben ser signo de encuentro y no de agravio y ahora hay mucha gente que se siente dolida por ver ciertas representaciones y ciertos nombres en su ciudad", explica el presidente de esta agrupación.

Otro problema son los símbolos franquistas dentro de propiedades privadas, por ejemplo, las flechas del Ministerio de Vivienda del régimen que hay en múltiples residencias, ya que en su día fueron casas de protección oficial. En este caso, el consistorio no puede obligar a los vecinos a retirarlo, ya que es privado, pero si que puede instar a su desaparición. Incluso podría denegar subvenciones al edificio que se niegue a eliminar estas placas. Además, hay otros vestigios de menor tamaño en la ciudad como una placa en la calle Santa Lucía. A pesar de que esta vía dejó de llamarse General Yagüe hace más de doce años, continúa la inscripción que recuerda al militar nacional que tomó la ciudad.

Por último, en el Ayuntamiento pacense hay dos referencias a la dictadura. En la primera planta se conservan dos banderines que el Ejercito Nacional trajo consigo cuando entró en la ciudad. Sosa cree que un consistorio no es el lugar adecuado para exponerlas. "Si tienen valor histórico, que las lleven al Museo del Ejercito". La segunda referencia es el recuerdo más curioso de esa época. En la fachada principal del ayuntamiento hay una placa que anuncia que se está en la Plaza de España. Está hecha en piedra e ilustrada por el escudo de la Segunda República. Sin embargo, en la inscripción que la rodea puede leerse "1939, año triunfal", haciendo referencia a la fecha de la victoria de Franco.

Hay dos hipótesis en torno a este escudo. Una de ellas defiende que el escudo ya estaba y se añadió la inscripción posteriormente porque no había presupuesto para modificarlo entero. La otra opción es que, al ser tan reciente el nuevo régimen, aún no tuviese escudo propio. Sea como fuere, para Manuel Sosa, que el escudo republicano y la inscripción nacional hayan sobrevivido 68 años sin que nadie lo notase o ignorándolo "merece que se le indulte". Se trata de una anécdota en medio de un tema que toca muchas sensibilidades.

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