Películas como "Rain Man" están llenas de tópicos. Imagine que llega a un planeta desconocido, donde no conoce a nadie y no entiende el idioma ni los gestos. La primera reacción lógica sería la de encerrarse en sí mismo. Seguramente no querría ver a nadie y se convertiría en un aislado social. Pero un buen día piense que alguien le presta atención a usted solo, sin interferencias de terceras personas, y en apenas unos meses le enseñan a comunicarse, a relacionarse con los demás y a saber el significado de los gestos y el lenguaje corporal.
Incluso, quizás, llegue a aprender el idioma de los que le rodean. Su calidad de vida habría dado un salto espectacular. Esto, ni más ni menos, es lo que realizan los trabajadores de la Asociación de Padres de Niños Autistas de Badajoz (Apnaba). Gracias a ellos, los pacientes consiguen una mayor interrelación con el entorno y mejoran muchas facetas de su desarrollo y de su vida. En algunos casos se logran grandes avances en un plazo tan corto como tres o cuatro meses.
Se trata de niños que, por un problema genético, sufren trastornos en algunas áreas del desarrollo, especialmente en el ámbito social, del lenguaje, simbólico o del juego. Todo ello hace que tengan dificultades de relacionarse con el entorno. Diariamente en Apnaba atienden a más de un centenar de personas que sufren lo que técnicamente se denomina TEA (Trastorno del Espectro Autista). Y es que no hay una única tipología de autismo, sino un amplio abanico. Muchos comportamientos distintos pueden englobarse dentro de esta terminología.
Dentro de su declaración de intenciones, Apnaba tiene como objetivo defender los derechos de las personas con Trastorno del Espectro Autista y promover su tratamiento, reeducación, desarrollo y plena integración social. Gracias al cuidado del medio centenar largo de personas que allí trabajan, muchos pacientes consiguen una notable mejoría en los síntomas. No se ha determinado cual es el origen exacto de estos desórdenes, por lo que por el momento no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, algunas personas consiguen hacer una vida casi normal, aseguran Daniel Millán, director general de Apnaba; y Francisco Javier Estévez, director del Centro Educativo de la institución.
Esta asociación ofrece una amplia gama de servicios, de forma que prácticamente puede satisfacer cualquier demanda de tratamiento. En primer lugar consta de un centro de atención temprana, donde se atienden a niños menores de seis años. En estos casos, la detección precoz es vital, y la intervención a edades tempranas es fundamental para que los niños consigan un adecuado desarrollo. Este servicio está formado por dos psicólogos y por tres profesionales especializados en autismo, que se encargan de la atención directa a los niños.
Para los pacientes con edades comprendidas entre los 3 y los 16 años, se dispone de un centro educativo, que en este curso consta de seis aulas concertadas por la Consejería de Educación de la Junta. Se trata de una de infantil y cinco de básica obligatoria, que recogen a 31 alumnos debidamente agrupados según diferentes criterios pedagógicos. Además, existe el proyecto de habilitar en un futuro más aulas concertadas para dar cabida a más alumnos. En esta área trabajan seis maestros de educación especial y una más de audición y lenguaje, directamente concertados con la Consejería. Además, como personal complementario hay siete cuidadoras para optimizar la atención y el proceso de enseñanza-aprendizaje del alumnado, una logopeda y otra maestra de educación física.
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Comentarios
08/02/2008 - 01:28:07
soy de venezuela tengo un hijo autista mi necesidad tener tecnicas para sacarle provecho a las virtudes y hacerlo lo mas independiente posible les agradezco pronta respuesta