La guerra urbana entre jóvenes ultras continúa en Madrid y ayer registró su enésimo capítulo. Cinco jóvenes neonazis fueron agredidos en el barrio de San Blas por un grupo de encapuchados armados con hachas, palos y bates de béisbol.
A la espera de que la Brigada de Información, que se ha hecho cargo de la investigación, confirme la identidad de los agresores, todo parece indicar que se trata de un nuevo giro en la espiral de violencia iniciada entre grupos extremistas de izquierda y derecha, que comenzó tras el asesinato del joven Carlos J. Palomino. El menor vallecano murió apuñalado el pasado mes de noviembre cuando acudía a contramanifestarse en un acto convocado por el partido ultraderechista Democracia Nacional. El suceso ocurrió en un vagón de Metro, en Legazpi, y se detuvo a un soldado "skin".
El balance del altercado de ayer en San Blas dejó cinco jóvenes, cuatro chicos y una chica, de edades comprendidas entre los 19 y los 23 años, con heridas de diversa consideración, lo que requirió el traslado de cuatro de ellos al Hospital Ramón y Cajal.
La agresión tuvo lugar alrededor del mediodía en las cercanías de la plaza de Grecia, Los ultras heridos se encontraban en el interior de dos coches estacionados, cuando de otros tres vehículos se apearon entre diez y quince encapuchados, y la emprendieron a palazos y hachazos contra los turismos y sus ocupantes. Los coches quedaron con las lunas destrozadas y los jóvenes con distintas heridas y magulladuras. El propósito de los agresores "no era asustar, sino matar", según informó un testigo. El testimonio de quienes presenciaron el ataque daba cuenta de que los encapuchados actuaron rápidamente y exhibieron una gran agilidad.
Fuentes policiales consultadas explicaron que, presumiblemente, las víctimas de la agresión iban a asistir al torneo de fútbol convocado en las cercanías del Estadio de la Peineta por Combat España, organización neonazi considerada por la Policía la más peligrosa del país. Es frecuente que los jóvenes "skin heads" se reúnan para jugar pachangas futboleras en las canchas cercanas al Estadio Olímpico, pero esta vez se trataba de una celebración especial, de conmemorar el aniversario de la organización, por lo que participaban también los reaccionarios cachorros de las Juventudes de Canillejas. En la página web de Combat España figuraba el emplazamiento para participar en el campeonato, por lo que la Policía había previsto una especial vigilancia para prevenir incidentes.
Las armas empleadas fueron palos, bates, cuchillos y hachas. De tan rudo arsenal, los asaltantes dejaron en el lugar de la refriega un hacha, que fue recuperada por los agentes que acudieron al lugar de los hechos y que puede ser de gran ayuda en unas pesquisas en las que, además de la Brigada de Información, trabajarán funcionarios de la comisaría de San Blas-Vicálvaro.
La amenaza reside ahora en la posibilidad de que los neonazis tomen represalias, una hipótesis bien factible según la Policía. Después de la muerte de Palomino, estos vándalos disfrazados de militantes protagonizan una sucesión de acciones que en demasiadas ocasiones está poniendo en peligro la seguridad ciudadana. El último hito de esta dialéctica violenta tuvo lugar, el pasado fin de semana, en la manifestación de Democracia Nacional frente al Ministerio de Vivienda, cita a la que no faltó su "alter ego" ultraizquierdista.
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Comentarios
09/06/2008 - 18:21:02
La pena de todo esto es que sólo los hayan herido y no los hayan matado. ANTINAZIS MANDAN! NI UN RESPIRO AL RACISMO!
18/06/2008 - 15:34:44
sabes cual es la verdadera pena?
que sigais haciendo estas mierdas por politica,tanto los unos como los otros...no os dais cuenta de vuestra amargura dentro de esos mundos...ni de lo maravillosamente que se esta siendo ajeno a ello