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El industrial secuestrado hablaba por teléfono en clave con su mujer a diario
10:39:53 - 24/03/2008VMT -La policía pensó que no se trataba de un secuestro si no que quizá hubiesen decidido "desaparecer" por asuntos poco claros de su empresa, Decoexsa
Pedro Luis Aguirre Hormaechea, el empresario vasco de 62 años que fue secuestrado junto a uno de sus directivos el 6 de marzo en La Moraleja, telefoneaba cada noche a su mujer, según indicaron fuentes de la investigación. Las llamadas se producían desde su propio teléfono móvil y, en ellas, el rehén conversaba con su mujer en clave, aportando algunas pistas de la que era su situación, aunque sin referirse concretamente a un secuestro.
En algunas de las llamadas, Aguirre le indicaba a su esposa: "Hay que preparar dinero" y "Que venga mi hermano de Estados Unidos". Elementos como estos fueron los que a la Policía española le llevaron a sospechar que, quizá, el asunto no se tratase de un secuestro -además de las características de la propia víctima y del rumbo que había tomado el tema-, sino que, tal vez, Aguirre y su directivo hubiesen decidido "desaparecer" por asuntos poco claros sobre su empresa, Decoexsa.
Otro de los elementos que arrojaba dudas sobre el secuestro fue el hecho de que el directivo que había estado retenido junto a Aguirre en la primera fase del secuestro hubiese aparecido en Vigo (Pontevedra), aparentemente por su propia voluntad. En una primera declaración en la ciudad gallega, dijo que ambos habían estado con sendas prostitutas brasileñas, y que su jefe seguía con una de ellas. Negó en todo momento que hubiesen sido secuestrados, por miedo a las amenazas vertidas sobre su familia por parte de la banda de delincuentes. Es más, estos mismos falsos datos fueron los que repitió posteriormente, ya en Madrid, ante los agentes de la Udev Central -y que mantuvo hasta la liberación de su compañero-.
Sin embargo, esa versión no acabó de convencer a la Policía, que, por otra parte, ya tenía un principal sospechoso: José Carlos S. S., un hombre español con familia en Huelva que había mantenido un contencioso en el que Aguirre le acusaba de estafarle 3 millones de euros en la venta de una finca lindante con la aldea de El Rocío. El testimonio del hermano de Pedro Luis Aguirre fue fundamental para sospechar de este individuo, quien ya se encontraba fichado por la Policía. Así fue como se estableció un estricto marcaje sobre los parientes de José Carlos en Huelva. En ese seguimiento, el presunto cabecilla del clan fue detectado cuando, tras visitar a su familia, atravesaba la frontera portuguesa, camino del Algarve.
Otro dato clave fue la matrícula del Mercedes Benz en que trasladaron a las dos víctimas de Madrid a Vigo, luego a Aguirre a Muros (La Coruña) y, posteriormente, a Monte Gordo (Portugal). El turismo estaba puesto a nombre de una de las sospechosas, quien, además, había participado en el primer encuentro entre los rehenes y la banda, supuestamente para hacer negocios, en la entrada de La Moraleja, en Alcobendas. Las piezas del puzzle encajaban. Ayer, el juez envió al cabecilla y otros dos detenidos a prisión. Las dos mujeres portuguesas que colaboraron en el secuestro tienen que presentarse periódicamente ante la autoridad judicial de Tavira, en el país luso.
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