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Una niña sorda se convierte en la paciente más joven del mundo en recibir un implante para poder oír
10:53:29 - 21/02/2008Vocento VMT -El implante auditivo de tronco cerebral ha conseguido que Carmen Serrano, una murciana de 16 meses, vuelva a balbucear y comience a percibir sonidos
Un equipo de otorrinolaringólogos y de neurocirujanos de la Clínica Universitaria de Navarra, dirigido por los doctores Manuel Manrique y Bartolomé Bejarano, ha operado con éxito a una niña de Murcia, de 16 meses de edad, que había nacido sorda por ausencia de nervios auditivos. Se trata de la paciente de menor edad a la que se le ha efectuado en el mundo un implante auditivo de tronco cerebral. Como consecuencia de la intervención, la niña ha comenzado a oír y ya ha iniciado el desarrollo del lenguaje, tal y como afirmó ayer Manrique. La Clínica Universitaria de Navarra es el primer centro hospitalario que realiza esta operación en España con su propio equipo de profesionales, quienes han efectuado la intervención y el seguimiento postoperatorio y auditivo de la paciente. Con anterioridad, el centro médico había practicado, también con éxito, un procedimiento similar en una niña de ocho años, aunque la particularidad e importancia de este caso reside en la temprana edad de la paciente. En todo el mundo sólo se han efectuado 38 implantes de tronco cerebral en niños menores de 12 años.
La niña, Carmen Serrano Davó, nació con una enfermedad congénita caracterizada por la ausencia de nervios cocleares (auditivos), que son los encargados de transmitir al cerebro los estímulos sonoros recibidos por la vía auditiva desde el exterior. Cabe señalar que la incidencia de esta enfermedad en la población general es muy baja. Se calcula que afecta a un recién nacido de cada 100.000. "Se trata de una paciente", explica el facultativo, "a la que no íbamos a poder tratar ni con audífonos, ni con implantes cocleares, puesto que aquello que tenemos que estimular, lo que tiene que conducir el impulso, es el nervio coclear, que en su caso no existe". La ausencia de nervio auditivo hace imposible que el cerebro de las personas afectadas por esta patología procese el sonido que llega desde el exterior. Por este motivo, el tratamiento consiste en estimular directamente los núcleos cocleares.
Así, la primera fase de la intervención, practicada el pasado mes de octubre, consistió en implantar en el tronco cerebral de la niña, sobre los núcleos cocleares, una placa de electrodos. Para depositar allí los electrodos, el acceso hasta el tronco cerebral se realizó mediante una abertura de 3 por 3 centímetros que permite al neurocirujano retraer ligeramente el cerebelo para acceder al lugar preciso donde debe situarse el implante. Una vez colocado el sistema de electrodos, y durante la misma operación, se practican pruebas de estimulación del dispositivo para confirmar el lugar exacto donde debe situarse."Se estimulan uno a uno los 22 electrodos que constituyen el implante para comprobar en cuáles se obtiene una respuesta auditiva", describe el doctor Manrique.
Durante la misma operación se sitúa, de forma subcutánea, en la cabeza de la paciente un receptor-emisor que está conectado por cable al dispositivo de electrodos. El equipo externo consta además de un micrófono, colocado detrás de la oreja de la paciente que, a su vez, está conectado a un procesador en el caso de los niños necesario para modular las características de las señales sonoras recibidas a través del micrófono. El receptor interno es el encargado de decodificar la señal que recibe del exterior y de transformarla en impulsos eléctricos que llegan de forma codificada a cada uno de los electrodos. Es entonces cuando la niña recibe un estímulo que se propaga por la vía auditiva hasta el cerebro, donde se procesarán los impulsos eléctricos recibidos.
En la última fase del procedimiento, practicada en enero de 2008, se determinaron los parámetros de estimulación que se van a imprimir al dispositivo: intensidad y velocidad de estimulación. "Ahora estamos en esa fase del tratamiento, que es larga y complicada porque se trata de una niña que tiene un año y medio", explica el equipo médico. Una paciente de esta edad no puede expresarse y, por tanto, no puede facilitar información sobre sus percepciones. Por este motivo, es una fase delicada, "en la que tenemos que actuar con mucho cuidado y esperar pequeños resultados que nos guíen". El doctor Manrique asegura que durante las revisiones realizadas a la paciente se ha podido constatar que la niña ya recibe sonidos e incluso ha empezado a producirlos. "Se trata de un indicio muy positivo. Lo que no podemos esperar es que tras unos pocos meses de evolución, la niña llegue a estructurar y pronunciar una frase o tenga la capacidad de entender una conversación", advierte el especialista. "Es necesario esperar porque estos momentos son comparables a los de un recién nacido que está desarrollando el lenguaje y en las primeras etapas no es capaz de interactuar en una conversación". Roma no se hizo en un día.
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