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Sabotean 92 autobuses durante el paro en TCSA

10:37:09 - 12/06/2008VMT -«Ya advertimos de que elevar los servicios mínimos había enfadado a los trabajadores», afirmó el comité de empresa
Las líneas de Bizkaibus que discurren por la margen izquierda fueron las más castigadas por los sabotajes. El transporte público vizcaíno parece sumergido en una espiral de incidentes dispuesta a convertir en una odisea desplazarse por el Bilbao Metropolitano. El lunes, paros simultáneos en el servicio de metro y autobús, en plena hora punta, pusieron a prueba la movilidad del territorio. El martes, las inclemencias meteorológicas y una avería eléctrica consiguieron anular toda la red de metro durante casi dos horas, generaron retrasos en las tres líneas de Cercanías Renfe y colapsaron las demás alternativas de desplazamiento. Ayer, una vez más, los usuarios de transporte público se encontraron con una desagradable sorpresa. Esta vez, fueron los autobuses los que complicaron el día a miles de vizcaínos.
Salieron de casa advertidos de que Bilbobus y 40 líneas de Bizkaibus consumarían una nueva jornada de paros parciales de 7.30 a 8.30, pero contaban con que se cumplieran los servicios mínimos del 30% decretados por el Gobierno vasco y con que el resto de la jornada discurriera con las frecuencias normalizadas. Esto no ocurrió. El servicio de las líneas que gestiona TCSA sufrió importantes retrasos durante todo el día debido a que 92 autobuses -60 de Bizkaibus y 32 de Bilbobus- sufrieron graves sabotajes que les impidieron circular con normalidad desde primera hora de la mañana hasta bien avanzada la tarde.
Teniendo en cuenta que los días laborables TCSA pone sobre el asfalto una flota aproximada de 240 autobuses, cerca del 40% de los vehículos que debían cubrir ayer parte importante del Gran Bilbao sufrieron largas interrupciones en su servicio. Según detallaron fuentes de TCSA, los saboteadores se dedicaron durante toda la jornada a «romper las válvulas de las ruedas para que se desinflaran y fuese imposible mover los autobuses, ya que en caso de ponerlos en marcha se destrozarían los neumáticos». Los primeros ataques fueron descubiertos a primera hora en las cocheras de Elorrieta y de Zorroza, pero los sabotajes continuaron en las calles. A las once de la mañana, había 60 autobuses boicoteados; a las tres de la tarde, ya eran 80, y a las siete, la empresa contabilizó 92. Esto, pese a que «denunciamos los hechos ante la Ertzaintza, avisamos al Ayuntamiento para que hiciera lo propio con la Policía Municipal y solicitamos protección para los autobuses y los conductores», detallaron en TCSA.
La Ertzaintza informó de que no practicó ninguna detención por este motivo a lo largo del día y declinaron detallar las medidas de vigilancia adoptadas, por razones de seguridad. El Ayuntamiento de Bilbao tampoco se pronunció al respecto. La Diputación anunció medidas administrativas y legales para identificar y denunciar a los autores de los sabotajes, condenó que «miles de usuarios han visto conculcados sus derechos» y censuró que, para ello, los autores se «hayan amparado en un conflicto laboral».
A la espera de valoraciones más exhaustivas, TCSA denunció el «preocupante cariz que están tomando las cosas», ya que, además, «no es la primera vez que esto ocurre. El lunes hubo otros 20 autobuses atacados y la semana pasada lanzaron huevos y destruyeron material en las oficinas».
Al margen del coste económico, los retrasos fueron largos y constantes en todo el servicio de Bilbobus y de las líneas de Bizkaibus que cubren la margen izquierda, el alto Nervión, y que enlazan Bilbao con la UPV y al parque tecnológico de Zamudio. «La reparación necesaria es lenta, así que los servicios mínimos no han podido circular correctamente y todas las frecuencias se han visto ciertamente afectadas», censuraron desde TCSA. La situación fue especialmente difícil en la margen izquierda.
Tras descubrir los primeros sabotajes, a media mañana, la compañía se reunió con el comité de empresa, convocante de los paros parciales, «para recordarles que tienen la obligación de prevenir que hechos como estos no se produzcan. ¿Es esto lo que entienden por negociar el convenio colectivo», cuestionó.
El presidente del comité, José Antonio Fernández Arias, afirmó que los sindicatos no saben «nada» de lo ocurrido, pero no descartó que los saboteadores fuesen trabajadores de la empresa. «Ya dijimos que elevar los servicios mínimos al 40% había enfadado a la plantilla», recordó. El Gobierno vasco tomó esa medida el pasado lunes con el argumento de que los paros coincidían con los convocados en el metro.
«Hasta ahora, los servicios mínimos se han cumplido a rajatabla, pero ya advertimos de que la decisión iba a complicar las cosas porque los trabajadores se sintieron despreciados», afirmó Fernández Arias. «Lo que hizo el Gobierno vasco es una "cacicada" y lo ocurrido puede ser consecuencia de ello», añadió. Respecto a la llamada de TCSA a los representantes de los trabajadores para que eviten boicots al servicio, el presidente del comité respondió: «Nosotros somos responsables de la huelga, pero no podemos controlar lo incontrolable».
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