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El derribo de naves industriales en Zorrozaurre liberará 20 hectáreas
11:30:41 - 13/07/2008VMT -Los pabellones ocupan un tercio de la superficie total Después del verano se demolerán los edificios donde los vecinos denunciaron que hay "okupas" y botellón
El paisaje de Zorrozaurre tiene tanta fuerza que, por mucho que se miren planos, maquetas e infografías, cuesta imaginar el futuro mientras se camina por la ribera, entre la gente que hace footing y los coches arrastrados hacia el depósito de la grúa. Sin embargo, algo empieza a cambiar y el primer síntoma es el inminente derribo de cuatro pabellones en Botica Vieja. La piqueta es un paso obligado para la regeneración de la zona. Según las previsiones de la comisión gestora, la demolición de edificios industriales liberará más de 200.000 metros cuadrados de terreno, lo que supone un tercio de la superficie del plan urbanístico que lleva la firma de Zaha Hadid.
En realidad, más que derribos son desmontajes. "El proceso inverso a la construcción", como lo describe el gerente de la comisión, Pablo Otaola. Primero se retira el techo de los pabellones. Después, las vigas y los pilares. La zona más cinematográfica de Bilbao -mucho antes de que empiece a parecerse a Manhattan- se perderá esas escenas espectaculares de edificios que se tambalean y caen sobre sí mismos tras una potente detonación. Se utilizarán medios mecánicos para recuperar los materiales, tal como se hizo con la antigua Feria de Muestras.
En estas obras, el reciclaje ya no es una buena costumbre, sino una exigencia legal. Con las primeras naves ya se han hecho las cuentas. Las instalaciones de Marítima Candina, Transportes Astra, Bacalao de Islanda y EstibaBilbao dejarán tras de sí más de 7.000 metros cúbicos de hormigón y ladrillo -que una vez triturados podrán reutilizarse en los viales- y 1.452 kilos de vidrio, entre otros materiales. Su principal legado, sin embargo, son los 10.000 metros cuadrados que quedarán disponibles para la apertura del canal y la construcción de la clínica del Igualatorio.
Esto será sólo el principio. Los siguientes candidatos al derribo tienen nombre propio: Elorriaga-Lancor y Nife. Otaola espera iniciar los trabajos después del verano. Se ganarán otra hectárea, pero sobre todo se atenderá una petición vecinal. La asociación Euskaldunako Zubia ha denunciado las incursiones de "okupas" y jóvenes que organizan su botellón entre estas inhóspitas paredes. La placa de Lancor todavía se puede leer bajo la pintura verde, azul y amarilla, a juego con los cuidados grafitis del muro que rodea la entrada. "Lo han tapiado porque venían cuadrillas de noche con generadores y montaban su discoteca", explica Ángel Umaran, el presidente.
Los residentes denunciaron el riesgo de estas instalaciones abandonadas, que levantan sus esqueletos metálicos entre cristales rotos, fosos y viejas máquinas. A pesar de las tapias, que rondan los dos metros de altura, aseguran que hay gente que sigue entrando. Especialmente en Nife, más próximo a las viviendas de la ribera de Deusto. "Seguimos viendo pasar gente, aunque no tanto como antes", dice el dueño de un bar cercano donde se venden relucientes ollas de ferroviario. "Un día un chico me preguntó si sabía dónde podía quedarse. Y hay otro que suele venir a tomar café. No dan problemas", dice.
A diferencia de los cuatro pabellones que se derribarán a partir de mañana, y que carecen de interés patrimonial, de estos dos edificios se conservan datos históricos. El de Elorriaga-Lancor, situado junto al depósito de la grúa, se construyó en 1958 y es obra del ingeniero industrial Otto Vargas Gold, según un informe de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP). Las oficinas se van a conservar, pero las naves -con sus cubiertas en dientes de sierra- y los centros de fabricación de transformadores, de gran altura, tienen fecha de caducidad. De estas instalaciones salió el motor de la grúa Carola, con 65 caballos de potencia. La sede de Acumuladores Nife data de 1967 y es una obra menor de un gran arquitecto, Juan de Madariaga.
Tras su rastro de polvo, los derribos continuarán por la ribera del canal. No sólo caerán instalaciones desocupadas, ya que el plan contempla 116 millones para indemnizar a empresas que se trasladarán para dejar espacio libre. Pero no todo pasará a la historia. Catorce edificios industriales de especial interés serán rehabilitados para que nadie olvide el pasado de esta zona con vocación de vanguardia. Como dice Joaquín Cárcamo, presidente de la AVPIOP, "Zorrozaurre da para una tesis doctoral".
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