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Los usuarios se acomodan a los paros pese a los sabotajes

09:04:02 - 14/06/2008VMT -La jornada de huelga discurrió sin grandes aglomeraciones, pero se repitieron los ataques a 49 "bizkaibuses"y 7 "bilbobuses"
Vizcaya cerró ayer una semana negra para la movilidad de la provincia con una nueva jornada de paros simultáneos en Metro, Bilbobus y gran parte de Bizkaibus. En los últimos cinco días laborables, los vizcaínos sólo han podido tener una mañana tranquila, el jueves. Y pese a que las huelgas en el transporte público se tomarán libre este fin de semana, quienes el lunes quieran llegar sin apuros a su destino tendrán que volver a adelantar la hora de alarma del despertador. La plantilla de TCSA y parte de Metro Bilbao volverán a dejar sus puestos en plena hora punta, de 7.30 a 8.30 y de 18.30 a 19.30.
Volverán a repetirse las escenas de ayer. Marquesinas extrañamente vacías, estaciones de metro sin el trasiego habitual y más viandantes de lo común por el centro de Bilbao. Y es que, a base de paros, retrasos y averías, los vizcaínos se han acostumbrado a tomar otras alternativas para desplazarse sin sorpresas y no empezar el día con mal pie. La semana pasada fue la primera en la historia del suburbano en la que el servicio sufría paros sindicales, pero Bilbobus y las 40 líneas de Bizkaibus que gestiona TCSA cumplen ya mes y medio de restricciones en sus circulaciones, así que los viajeros empiezan a acostumbrarse. "Esto es absurdo, pasan las semanas y cada uno sigue en sus trece. Supongo que lo de no tener transporte en hora punta terminará siendo lo normal, como si hubiesen hecho un cambio de horario", opinó Begoña Elorrieta en la marquesina de Bilbobus de la Gran Vía. Ella iba sin prisa, "no tengo que llegar a ninguna hora", así que se lo tomó con calma. Algunos le echaron incluso buen humor.
"Vamos a tener que coger el zeppelin este de los pitufos o comprarnos playeras, una de dos", bromeó Egoitz Murua aludiendo al aparato que sobrevoló ayer Bilbao con motivo del 50 aniversario de los famosos duendecillos. Pedro Odriozola, después de unos cuantos empujones en un vagón del metro pregunto: "¿puedo hacer yo también huelga y dejar de pagar el billete al Metro o los impuestos al Ayuntamiento?".
Lluvia de críticas
Lo cierto es que la mayoría duda de que las movilizaciones vayan a obtener algún fruto. "No veo en qué se perjudica a la empresa con los paros. ¡Vaya medida de presión!", comentó Lourdes Robles. Otro viajero, José Luis García, le apoyó. "Supongo que esto a TCSA y al Ayuntamiento les importará un carajo. Al fin y al cabo, los paros nos les afectan, ellos no van a llegar tarde a ninguna parte por culpa de la huelga. Sobre todo, porque los ciudadanos nos estamos encargando de evitar aglomeraciones y atascos". Las críticas llueven a diestro y siniestro y los trabajadores de TCSA también se llevan su dosis, sobre todo, tras los sabotajes a los autobuses. "Si convocan paros de una hora tendrán que ceñirse a eso. No pueden provocar retrasos durante todo el día".
El caso es que, tras los cuantiosos ataques a vehículos del miércoles, ayer se repitió la historia. Según informó TCSA, 49 "bizkaibuses"y 7 "bilbobuses" tuvieron que ser reparados en la vía pública. El procedimiento de los saboteadores fue el mismo: desenroscar las válvulas para que las ruedas se desinflaran y fuese imposible mover el vehículo, ya que, de hacerlo, los neumáticos quedarían destrozados.
UPV y margen izquierda
En Bilbao, atacaron autobuses de las líneas 26, 58 y 85. Y en el caso de Bizkaibus, los servicios más afectados fueron los de la UPV y la margen izquierda. "Todos estuvieron reparados para las cinco de la tarde", detallaron desde TCSA. La empresa añadió que "no nos queda más que insistir en la condena de estos actos y confiar en que la labor policial tenga éxito, pero entendemos que aflojar una tuerca en una rueda es muy fácil de hacer y muy difícil de vigilar".
Ante los nuevos ataques, la Diputación se limitó a "condenar", del mismo modo que el lunes, "que se estén cometiendo estos delitos". El Ayuntamiento de Bilbao confirmó que "la Policía Municipal ha incrementado el dispositivo de vigilancia ante los sabotajes, pero, lógicamente, cuando están presentes no hay ataques". La Ertzaintza declinó detallar su actuación en este conflicto. Desde el comité de empresa de TCSA, su presidente, José Antonio Fernández Arias, celebró que, "una vez más, el seguimiento de los paros ha sido unánime" y apeló a que el conflicto "se normalice". Un deseo que pasa "por que la compañía abra vías de negociación y las instituciones se comprometan a mediar en el asunto", afirmó. "Ahora mismo, el conflicto está muy turbio y enconado, y algún movimiento daría un margen de confianza a los trabajadores que, probablemente, haría cesar los sabotajes".
El conflicto en Metro Bilbao no ha llegado a estos niveles de crispación. Los sindicatos convocantes -ELA y CIM- aseguraron que los paros fueron secundados "de forma masiva y sin incidentes", por lo que calificaron la jornada de "éxito rotundo". Confían en que el próximo miércoles, durante la reunión que mantendrán con la dirección de Metro Bilbao, "la empresa recapacite y lleguemos a un acuerdo positivo para ambas partes".
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