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Gipuzkoa cuenta con 400 misioneros repartidos por los cinco continentes

21:39:15 - 21/10/2007Vocento VMT -La falta de vocaciones en Europa está invirtiendo el concepto de evangelización y atrayendo a sacerdotes americanos y africanos
En una época en la que en Europa la Iglesia Católica adolece de falta de vocaciones, aún hay cientos de personas que no sólo mantienen una de las funciones principales del cristianismo, la evangelización, sino que dedican a ello su vida entera en lugares remotos de los cinco continentes. En Gipuzkoa, son unos 400 los misioneros religiosos, sacerdotes o seglares que continúan día a día esa tarea que, según predican, se realiza siempre desde «el respeto a las diferentes culturas y teniendo en cuenta ante todo a la persona humana».
Para continuar con esta tarea de «divulgación del mensaje evangélico y de práctica de la caridad», hoy se celebra como cada año el Domingo Mundial de las Misiones (Domund) en el que, según explica el delegado de Misiones de San Sebastián, Juan Cruz Juaristi, se recuerda «a toda la comunidad que la misión evangelizadora de la Iglesia es responsabilidad de todos, no sólo de los religiosos o sacerdotes». Además, este día se realiza la mayor colecta del año para esta causa, en la que Gipuzkoa contribuyó con 310.369 euros.
La cuestación que sigue realizándose cada último domingo de octubre en las parroquias, colegios religiosos e incluso a través de internet se ha resentido en los últimos años de forma paralela al descenso del número de fieles en las diócesis. «La audiencia del Domund se está reduciendo, aunque durante todo el año recibimos donativos para este fin y algunas herencias, una importantísima de 1.000 millones (de pesetas) que un guipuzcoano dejó hace dos años para el Domund y para Infancias Misioneras», explica Juaristi, que ha sido misionero durante 36 años en Ruanda. «Ese dinero, al igual que todo el recaudado en el mundo fue repartido desde Roma para cada misión».
En esta ocasión, bajo el lema de Dichosos los que creen, la jornada de las misiones se celebra ante el reto, aludido también por el Papa Benedicto XVI en un mensaje, de dar un giro a la cooperación entre diócesis. «El concepto de evangelización está cambiando ya que ahora las comunidades jóvenes cuentan con más vocaciones que las tradicionales y es necesario un intercambio a la inversa», indica Juaristi. África, por ejemplo, donde trabajan el 15% de los misioneros españoles y a cuyas obras se destinaron el pasado año la mitad de los fondos procedentes de España, un total de 20,1 millones de euros, ha visto triplicar en los últimos 30 años el número de católicos entre su población.
«Ahora, nos tenemos que dejar evangelizar por las iglesias jóvenes», dice Juaristi, que asegura que cada vez son más los sacerdotes africanos que son enviados a parroquias europeas. «Ahora hay menos necesidad de enviar misioneros a países de América Latina y África porque el número de sacerdotes allí va en aumento -el doble en África-, y ahora es a ellos a los que se les está inculcando que deben ayudar en diócesis más necesitadas», explica el misionero.
Lo que no ha variado a lo largo de los años es, según explica el delegado de Misiones en Gipuzkoa, el esquema que el Papa Pío XI estableció en 1926 sobre el entonces llamado Domingo Mundial de Propagación de la Fe. «La razón de este día era, además de con la oración, ayudar de forma económica a las obras de evangelización en iglesias, escuelas y catecumenados. Pero la labor social cada vez más relevante en educación y sanidad ha hecho que ahora no sólo sea un día el dedicado a las misiones, sino que durante todo el año se realizan actividades con este fin».
Para Juaristi, en torno al misionero y a su labor de transmisión de la fe católica «se llevan a cabo otros desarrollos como el agrícola, la traída de agua hasta una población acciones a donde las estructuras del Estado del país no llega». En este sentido, reconoce que «socialmente, incluso entre la gente que no simpatiza con la Iglesia, el misionero tiene buena cara como figura de defensor de la justicia y de los derechos humanos», pero recuerda que, a diferencia de las organizaciones no gubernamentales, «nuestra primera misión es el Evangelio». «Las dos presencias son necesarias», añade, e incluso en algún proyecto la colaboración entre ambos se hace imprescindible.
Y es que muchas veces el objetivo prioritario de los misioneros se ve relegado por una necesidad imperiosa de prestar asistencia médica y educativa, «siempre desde nuestros valores». Para Juaristi, los valores que predica la fe católica «no se imponen, sino que se ofrecen. Cuando el misionero va a un país no lo hace con la idea de invadir la cultura del entorno, sino a exponer unos valores desde la lengua, las danzas o la música autóctona». «Hay que evitar el choque de tradiciones», dice. «Por ejemplo, en los casos de poligamia nosotros les transmitimos la opción buena, del matrimonio monógamo», continúa. ¿Y eso no supone cambiar sus tradiciones? «Enseñamos el ideal que ofrece el Evangelio», indica Juaristi, quien reconoce que «a lo largo de la historia se han cometido errores» en esta misión evangelizadora.
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