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- NOTICIA FINAL
Vecinos de uno de los barrios con más tradición industrial de la margen izquierda aguardan entre ansiosos y escépticos su transformación como nuevo ensanche de Barakaldo
12:24:41 - 28/07/2008VMT -Lutxana acogerá 3.000 viviendas, grandes parques y una torre de 120 metros
El cinturón industrial de Barakaldo se apaga. Tras décadas de esplendor, el barrio de Lutxana ha sabido conservar hasta el último momento su estampa fabril, forjada a base de grandes pabellones y elevadas chimeneas, pero se apresta a vivir una profunda transformación para convertirse en el nuevo ensanche de la segunda ciudad de Vizcaya. Se edificarán casi 3.000 viviendas, grandes parques, modernos equipamientos y una torre de 120 metros de altura. Incrédulos aún ante el inminente cambio, los vecinos sólo esperan el inicio de las obras anunciadas para comprobar su veracidad.
"Yo, hasta que no lo vea, no me lo creo", reconoce Ana Mari Ortega, nacida y criada en Lutxana, por cuyas calles pasea ahora a sus nietos. Resume a la perfección el pensamiento de un enclave reacio, casi por fidelidad o costumbre, a deshacerse de las fábricas que le dieron trabajo y renombre. Pero el cambio se percibe necesario, tras muchos años ya de contaminación y dejadez urbanística. "El crecimiento es progreso y también ley de vida. Aunque sea a costa de perder la identidad de barrio sencillo que siempre hemos tenido", apunta.
Periko Solabarria también ansía el desmantelamiento de las últimas factorías. Durante décadas ha vivido frente a la industria pesada y ha sufrido su hostigamiento. "Hasta las plantas de la ventana se quemaban por la contaminación", evoca. Sabe de la importancia que para Lutxana tendrá la recuperación de los terrenos que antaño ocuparon las empresas, pero considera sobredimensionada la oferta de pisos que se contempla y echa en falta nuevos equipamientos. "Está claro que no han contado con los vecinos en el diseño de los proyectos", lamenta.
La incipiente transformación del barrio ya se observa, aunque de forma germinal aún, en el entorno de la Alameda Serralta. Modernos bloques de viviendas comienzan a emerger para acoger a nuevos vecinos. Marta García es una de ellos. Lleva poco en la zona. Ha comenzado, no obstante, a percibir los cambios. "Cuando llegamos estaba todo como más abandonado. Ahora es al contrario: se ve que hay movimiento", describe optimista, aunque sin hacerse todavía por completo a la idea. "Un gran rascacielos, un hotel para gente de negocios... No sé, parece que aún queda un poco lejos, ¿no?".
Por lo que a vecinos nuevos respecta, pocos pueden hacer sombra a Irati Txabarri. Llegó a Barakaldo desde Vitoria por temas de trabajo hace sólo tres meses. Y se asentó en esta zona. Quizá por el escaso arraigo, su imagen del barrio es de las más objetivas. "Un poco antiguo, pero se vive bien", asegura. Echa en falta, no obstante, la presencia de más jóvenes en las calles, aunque opina que los proyectos previstos servirán para regenerar el entorno, también en el aspecto social. "Vendrá a vivir mucha gente", argumenta.
Nuevas oportunidades, desde luego, es lo que espera Lara Quintero. A sus 29 años, ve con muy buenos ojos la futura revolución urbanística y sólo confía en que el precio de los pisos no concuerde con la grandilocuencia de las iniciativas que se barajan. "Si no, poco habremos conseguido", reflexiona. Desea, en definitiva, que el "mucho ruido" que acompaña con frecuencia a este tipo de macroproyectos no se traduzca una vez más en "pocas nueces". "Por el bien de Lutxana".
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