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El césped desaparece de los nuevos parques de Vitoria, que se cubrirán con especies aromáticas

11:25:01 - 28/12/2007Vocento VMT -Más de 200.000 metros cuadrados de jardines de Salburua y Zabalgana se tapizarán con arenas coloreadas y árboles autóctonos para ahorrar agua
Cuando los vitorianos se tumben sobre una pradera de césped lo estarán haciendo sobre un jardín de diseño antiguo. Será un lujo del pasado. Lo nuevo, lo último, lo que está de moda y, sobre todo, el futuro, porque lo exige la lucha contra el cambio climático, es la xerojardinería, el uso de plantas con bajos consumos de agua. Los nuevos 200.000 metros cuadrados de parques que ganará la ciudad en Salburua y Zabalgana se empiezan a "tapizar" ya con arenas coloreadas, especies aromáticas, arbustos y árboles autóctonos adaptados al clima y al medio, que apenas necesitan el uso de plaguicidas y fertilizantes contaminantes.
Cualquiera que se dé una vuelta por la avenida Juan Carlos I verá que es un espacio con una personalidad propia donde se ha optado por un pavimento blando a base de arena coloreada con un componente que se llama "aripaq", copiado de los paseos del Jardín Botánico de Madrid.
En el paseo del aeródromo es donde mejor se visualiza la elección de plantas aromáticas que forman una gran alfombra. Romero, tomillo, lavanda, espliego y brezo son plantas duras que requieren muy poco mantenimiento. De momento están protegidas por plásticos que mejoran su estabilidad. Pero como el nuevo barrio del Este todavía está en construcción, el viento lanza muchos restos de embalajes que se enredan en esta tapicería olorosa. "Nos llegan protestas de que está sucio, pero eso se resolverá cuando el barrio se termine", explica el técnico Miguel Angel Aguado a los alarmados paseantes que se muestran impacientes.
Desde Ensanche 21, la sociedad municipal que gestiona la urbanización y construcción de ambos barrios, se insiste en que es importante que la gente sepa la cantidad de agua que se va a ahorrar la ciudad con estas plantaciones que tampoco han acabado del todo con los mantos verdes.
Entre el nuevo barrio y el humedal de Salburua se ha mantenido la pradera natural que caracterizó este lugar y que no necesita ser regado. Pero es que no sólo se plantan especies que requieren menos agua. También ha cambiado el concepto de su gestión. En los dos barrios se han construido grandes depósitos para aprovechar las aguas subterráneas con sistemas automáticos. Desde ellos se riegan ya 140.000 metros cuadrados. La fórmula se va a exigir en las nuevas urbanizaciones para evitar el gran despilfarro que supone alimentar tanta superficie con agua potable.
"Todavía nos queda mucho por hacer. La automatización del riego en toda la red de parques es fundamental pero requiere mucha inversión", concluye el jefe del servicio municipal de Vía Pública, Eduardo Rojo.
Este cambio radical de filosofía en el diseño de los parques, en los que se gasta al año unos 2.000 millones de litros de agua, se empezó a vislumbrar ya en 2002 con la reforma de El Mineral, un emblemático rincón del paseo de la Senda. Al principio no se entendió que un pavimento de gravilla hiciera las veces de pradera. "Tenemos una ordenanza que impide poner césped en sitios pequeños. No sólo por la necesidad de regar, puesto que cada metro cuadrado consume 400 litros de agua por campaña, sino por el coste de mantenimiento. Nuestros parques urbanos -sin anillo verde- rondan los 4 millones de metros cuadrados", indica Rojo.
La gigantesca mediana de la avenida de Portal de Foronda es otro ejemplo del nuevo paisajismo sostenible de Vitoria. "Aquí optamos por un tratamiento natural de la mano del Centro de Estudios Ambientales que lo aplica en sus parques. Se siega sólo un perímetro alrededor y el centro se deja que crezca con sus malas hierbas. Puede parecer abandonado, pero es que estamos creando un espacio mucho más natural y el mantenimiento es mínimo", agrega Rojo. Algo parecido se ha aplicado en la avenida del Zadorra en cuyas medianas se han creado pequeños taludes con flores autóctonas como gramíneas, tajetes, o dientes de león. Ahorro y estética van de la mano.
Pero quizás sea la nueva estampa de la Virgen Blanca la que refleje mejor el destierro del césped de la ciudad. Una baldosa rosácea de granito gallego sustituye ya a la hierba y las flores. "Había que cambiarlas tres veces al año y era preciso regenerar el césped cada vez que se pisaba. Es curioso, muchos querían mantener los jardines pero el 4 de agosto no dudaban en pisotearlos", reflexiona este arquitecto paisajista.
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