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Maddie no está en Bosnia

19:30:55 - 15/11/2007Vocento VMT -Una niña de pelo rubio y edad similar a la de Madeleine McCann vista en Bosnia por un turista irlandés durante el fin de semana no es la desaparecida Madeleine McCann.

Así lo cuenta el periódico británico Daily Telegraph, que hace referencia a un nuevo capítulo de confusión en torno a la pequeña desaparecida.

Durante sus vacaciones en Medjugorje, una ciudad situada al sur de Bosnia un turista irlandés creyó ver a la pequeña, en el interior de un coche, llorando airadamente, y en soledad.

Inmediatamente, dado el parecido de la pequeña con Madeleine McCann, puso en alerta a la policiía británica.

Las pistas recogidas en la ciudad de Medjugorje, por Scotland Yard, identificaron a la niña como Tea Dedic, de tres años. Su padre, Slavko Dedic, ha dicho que él y su mujer habían ido a comprar y que dejaron a Tea en su coche cuando la pequeña comenzó a llorar.

A pesar de que en principio se dio credibilidad a la posible identificación de la niña en Bosnia, las pistas recogidas en Medjugorje aseguran que no es así.

Seis meses de búsqueda

La pequeña de cuatro años, Madeleine McCann, desapareció hace algo más de seis meses del apartamento del complejo hotelero de Praia da Luz en el Algarve y todavía no hay rastro de ella. En este tiempo las especulaciones, rumores y teorías sobre el caso han dado la vuelta al mundo, sin embargo, oficialmente poco se sabe.

Al principio la Policía Judicial (PJ) portuguesa admitió la hipótesis del rapto, aunque tres meses después, en base a restos biológicos encontrados, la teoría de las autoridades es que la niña murió la misma noche de su desaparición y las sospechas recaen sobre sus padres, Kate y Gerry McCann, aunque reconocen que todas las vías de la investigación siguen abiertas. Además, hay otro "sospechoso" el ciudadano luso-británico Robert Murat, vecino del complejo turístico del que desapareció Maddie, como se la conoce cariñosamente.

Madeleine desapareció el 3 de mayo de la habitación en la que dormía con sus hermanos mellizos, mientras sus padres cenaban con un grupo de amigos en un restaurante cercano del mismo complejo hotelero. A partir de ese momento, sus padres iniciaron una campaña para encontrarla que ha dado la vuelta al mundo, con un aparato mediático sin precedentes y con la inestimable ayuda del servicio diplomático británico, en la que participaron desde el Papa Benedicto XI hasta el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba.

Su imagen ha dado la vuelta al mundo

El rostro de la pequeña, con su pelo rubio y sus grandes ojos, recorrió todo el globo. En esos primeros tres meses la teoría era el secuestro, por motivos económicos o sexuales. Tras interrogar a varios testigos y revisar el apartamento y sus alrededores la policía constituye como "sospechoso formal" al ciudadano luso-británico, Robert Murat, que tenía una casa al lado del apartamento del Ocean Club, aunque hasta hoy se desconoce el porqué y nunca fue detenido.

La policía lusa siguió centenres de pistas que, según revelaron después, acabaron por ser falsas. En verano, las autoridades cambiaron el rumbo de la investigación. La teoría cambia. Ahora la tesis que se baraja es la de la muerte de la niña. La PJ aceptó la ayuda de sus colegas británicos, volvieron al apartamento, revisaron el coche que los McCann habían alquilado 25 días después de la desaparición de su hija, y recogieron restos biológicos, gracias al uso de perros rastreadores de Scotland Yard. Estos son enviados al laboratorio forense británico, en Birmingham, para analizarlos.

Sus padres, sospechosos

En septiembre llegan los primeros resultados y la PJ centra sus sospechas en el matrimonio McCann. La policía cree que la muerte accidental "es la causa más probable de la desaparición de Madeleine " y constituye a Kate y Gerry como "sospechosos" de ocultar el cadáver de su hija.

Hasta ese momento, los McCann no se habían movido del Algarve, sólo para viajes puntuales de la campaña para encontrar a su hija, y aseguraban que no se iban a ir hasta encontrarla. Sin embargo, el 9 de septiembre, tras ser constituidos sospechosos regresan al Reino Unido, defendiendo su inocencia e insinuando que las autoridades lusas sólo querían incriminarlos.

Si hasta ese momento la actuación de la PJ había sido objeto de críticas por parte de la prensa británica, a partir de ahí, se abrió la guerra. El secreto de sumario al que está sometido la investigación impedía a la policía dar muchos datos. Sin embargo, las filtraciones de todo tipo a la prensa lusa y británica eran diarias. La mayoría contradictorias, sin confirmar y ninguna con fuentes identificadas.

En medio de la guerra, los tabloides británicos entraron en el terreno personal y acusaron al máximo responsable de la investigación, Gonçalo Amaral, de alcohólico e incompetente. Este acusó a la policía británica de "estar haciendo lo que el matrimonio McCann quería". Automáticamente fue destituido. En su lugar entró el inspector Paulo Rebelo y con él un nuevo equipo de investigación, con especialistas en homicidios y crímenes sexuales, que están revisando paso a paso todo el proceso.

Hoy, seis meses después de la desaparición de la pequeña Maddie, la policía judicial todavía espera que lleguen todos los resultados de los análisis enviados a Birmingham y asegura que aunque la tesis de la muerte es la más fuerte, no han descartado ninguna opción.

El papel de los medios de comunicación

Al mismo tiempo, la prensa lusa, y sobre todo la británica, siguen sacando titulares con resultados de análisis de ADN, con teorías y testigos que ven a Madeleine en diversos puntos del planeta, aunque últimamente Marruecos es el país en que más gente la vio.

Esta guerra de los tabloides británicos contra las autoridades lusas tuvo el viernes su último capítulo. La embajada portuguesa en Reino Unido presentó una protesta vehemente ante el órgano que regula la prensa británica para que "tome las medidas adecuadas" por un artículo del "Daily Mirror" que es "ofensivo e insulta" al embajador por declaraciones sobre el caso Madeleine .

En el referido artículo, el autor, Tony Parsons, calificaba de "estúpidas e innecesarias" las declaraciones del embajador portugués, Antonio Santana Carlos, sobre el caso Madeleine . Además, le decía al diplomático que "mantenga cerrada su estúpida boca trituradora de sardinas".

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