Tras el fin de la huelga, los ferrocarriles, metro y transportes públicos irán volviendo lentamente a la normalidad, este fin de semana. Las negociaciones para la reforma de los sistemas de pensiones privilegiadas comenzarán a finales de mes y se prolongarán hasta Navidad, en los términos exigidos por el gobierno. Los sindicatos del transporte público deberán perder sus privilegios.
Sarkozy tiene el triunfo modesto. Y ayer se limitó a declarar: "Esa reforma estaba anunciada, la había prometido. Y se hará. Cumplo mi palabra". A la vuelta de un viaje oficial a China, el presidente de la República anunciará nuevas medidas "en defensa del poder adquisitivo", con las que se espera enterrar la fronda de los funcionarios.
Por su parte, la Unión por un Movimiento Popular (UMP) ha sido la gran beneficiaria política de diez días de huelga. El partido presidencial ha ganado 4.500 nuevos afiliados. Más de 400 nuevos afiliados por cada día de huelga. Las huelgas y manifestaciones han tenido como consecuencia práctica un flujo de nuevos militantes, para apoyar de manera "activa" la política presidencial de reformas.
En ese mismo terreno, el PS ha sufrido un nuevo y espectacular fracaso: ausente, invisible e inaudible. "Los socialistas hablan, pero ¿los escucha alguien?", se preguntaba ayer "Le Monde", que titulaba a toda página: "Recentrado y desorganizado, el PS se percibe inaudible". A juicio del diario francés más sensible a las opiniones del PS, "no hay ningún signo de mejora sobre la credibilidad del PS".
Por su parte, los sindicatos salen de la huelga divididos, en crisis, con una credibilidad decreciente entre la opinión pública.
La CGT, mayoritariamente comunista, se ha dividido en dos facciones: reformistas y radicales, con una base desorientada. La CFDT se había retirado rápidamente de la huelga, sin mejorar su implantación. Los radicales de SUD han perdido la batalla de la "crisis global", confirmando su mala imagen entre la mayoría silenciosa.
Por el contrario, la crisis ha confirmado la emergencia y visibilidad relativa de grupúsculos liberales, dispuestos a tirarse a la calle para apoyar las reformas y la "ruptura" prometidas por Nicolas Sarkozy. Se trata de un movimiento quizá minoritario, pero significativo, reflejo de una opinión pública que aspira a "romper" con veintitantos años de demagogia de izquierdas (Mitterrand) y derechas (Chirac).
Nicolas Sarkozy anunció ayer que "las reformas continuarán". Y los movimientos de contestación amenazan desde distintos frentes. La minoría estudiantil hostil a la reforma universitaria aspira a "resistir" y "construir un movimiento global". Los funcionarios amenazan con nuevas manifestaciones.
Cada proyecto de reforma provocará reacciones de hostilidad, sindical, social o política, en muy diversos terrenos. Sarkozy ha ganado una primera batalla. Pero quedan muchas reformas por venir, de muy distinta naturaleza. "No tengo la intención de reducir la velocidad de las reformas", advertía ayer el presidente de la República.
Añadir comentario
Comentarios
24/11/2007 - 10:39:40
Quiza por ello dejo pasar 9 dias antes de poner punto final a la huelga.
24/11/2007 - 10:41:13
Este Sarkozy es un pajaro de mucho cuidado. Es candidato firme a armar lios alli donde ponga su mano. Sino al tiempo.
24/11/2007 - 11:01:55
Esto refleja algo de lo que no se quiere hablar muy alto, y es que la población está harta de sindicalistas que viven en la abundancia haciendo huelgas salvajes que ante todo perjudican al usuario de los servicios públicos, total a ellos no les afecta. No creo que los franceses toleren escándalos de privilegios y beneficios adicionales para sindicalistas como en VW y Siemens en Alemania que hasta llevó a sus directores al banquillo.
24/11/2007 - 11:03:30
También prometió acabar con la impunidad de la inmigración, eso será otra patata caliente.